¿Quién defiende los derechos humanos?

 

Un sabio obligado a retirarse del país por una cacería inquisidora y una sentencia previa mediática sin juicio… Se le dicta orden de captura por “abuso sexual”… Miriam Macías retenida en la cárcel por supuesta complicidad… Analicemos más detenidamente quiénes son los que acusan.

La cultura actual no tiene ningún parámetro de educación sexual en una normalidad funcional: los significados con que se maneja oscilan entre la castración y el libertinaje. La tónica general es de obsesión sexual y el desencuentro polar es tan alarmante, con tan altos índices de separaciones y divorcios debidos a la frustración sexual, que la familia como célula social está gravemente amenazada. Precisamente, lograr transmitir una verdadera educación sexual es uno de los pilares de la enseñanza de escuela transmitida por el maestro Mehir y de los objetivos del proyecto educador de “El cántaro”.

Ahora bien, si se estudia el cuadro moral de quienes están presentando la acusación o atestiguando, es decir, de los que no pensaron que pueden ir presos varios años por falso testimonio, nos encontraríamos con ciertos patrones comunes que hacen al perfil inquisidor: mujeres que sufren de frigidez y anorgasmia y hombres con distintos grados de impotencia sexual. Por lo general estas disfunciones sexuales van acompañadas de mecanismos defensivos y compensatorios. Sabemos el alto índice en Córdoba, por ejemplo, de la violencia de género, ya que lo más defensivo para no hacerse responsable de la propia conflictiva es proyectar la culpa de las propias impotencias en el otro. La inseguridad y vulnerabilidad que dan las disfunciones sexuales gestan violencia, se experimenta odio, rencor, y trastornos de conducta tan graves que se puede llegar al asesinato pasional.

Pero también hay otras manifestaciones menos obvias, más ocultas. Por ejemplo, las del perfil inquisidor, castrador, coercitivo y represor. Individuos con fachada moral inconcebible, ya que detrás de ella veríamos traumas terribles relativos a la sexualidad… negación de la sexualidad, asco a la sexualidad, etcétera, por abusos sufridos en la infancia, promiscuidad, castración coercitiva, etc. Bastaría recordar lo que gestó la impotencia sexual de Hitler, uno de los más grandes holocaustos en la LÍNEA NEFASTA DE LA HISTORIA DE LA HUMANIDAD.

Pero claro… ¿quien investigó a quienes acusan al maestro Mehir? ¿Es lógico pensar que una supuesta mujer abusada vuelva a someterse varias veces a ese horror? ¡Es completamente absurdo! El abuso sexual es la conducta de un depravado y enfermo obsesivo en donde se fuerza a alguien con violencia a una sexualidad no consentida… ¿Para qué volvió esta supuesta inocente víctima a recurrir en tan siniestra cita…? ¿Por qué esperó años para hacer una denuncia tan grave…? ¿Se le hizo algún estudio psicológico serio para corroborar que esta mujer no esté sufriendo de delirios paranoicos o psicóticos?… No, para qué… si se trata de una acusación al líder de una secta… agreguemos más mentiras asociadas… los odios de otros supuestos ex-discípulos y orden de captura por un delito no excarcelable…

Conclusión: Estamos de acuerdo con que la justicia actúe con rigor correctivo para evitar crímenes aberrantes. Pero se equivocaron muy mal por el prejuicio de secta. Acusaron al hombre equivocado. Obligaron a un sabio a retirarse del país, una mujer estuvo injustamente encarcelada. Y hay un detestable móvil político detrás: demostrar que los que idearon esa ley nazi y gravemente discriminadora, la ley anti-sectas, son eficientes paladines de la justicia y merecen ser elegidos en las próximas elecciones.

Argentinos, ¿dónde están los defensores de los derechos humanos? Porque estamos siendo impunemente avasallados.

No vamos a ceder, santa inquisición dictatorial, de ninguna manera vamos a ceder hasta que no reviertan esta monstruosidad que están haciendo. ¿Puede algún juez evaluar si la inteligencia que está reclamando justicia por parte de sus discípulos es propia de autómatas con cerebros lavados? A esta altura podríamos concluir que en esta época la más oscura fuente de dominación inconciente masiva es la perversión del sistema y algunas de sus leyes criminales.