¿Qué es un Abuso Sexual?

¿Cuando habla uno de abuso sexual?

Cuando alguien se aprovecha de la voluntad o de la conciencia del otro para mantener sexo con él, o en la situación en la que por debilidad y/o necesidad del otro individuo, se saca provecho de su sexualidad.

Es decir que, para que exista un abuso sexual la persona debe haber sido violentada físicamente o bien tener un grado de inconciencia tal que no le permita elegir si quiere relacionarse sexualmente o no, como es el caso de una persona que presente cierto grado de disminución de la conciencia por consumir drogas, alcohol, alguna sustancia alucinógena, internados con cierto grado de coma o de parálisis motora general, personas que padezcan algún tipo de enfermedad psiquiátrica por la cual debieran estar internadas, o bien, el caso de los niños, en quienes sus facultades mentales no han madurado al punto de poder discernir entre lo que es correcto o no. También existe la situación en que ciertas mujeres o niños son explotados sexualmente debido a una  necesidad económica o bajo amenaza de muerte, como es el caso de la “trata de blancas”, y esto también puede considerarse abuso sexual.

De modo que si una persona que no sufrió, ni padeció, ni fue víctima de nada de esto,  denuncia haber sido abusada sexualmente y además en reiteradas ocasiones, ¿de qué vamos a hablar? ¿De abuso sexual inducido por hipnosis? ¿De un convencimiento o coerción psicológica? ¿Existe una mentira tal que pueda decírsele a una mujer que ya tiene poder de discernimiento para poder convencerla de tener relaciones sexuales  y esto ser considerado un abuso sexual?

En la escuela del Maestro Mehir todas las mujeres se encuentran sanas mentalmente, con total poder de decidir y de hacer lo que tengan ganas, ninguna es obligada a nada, ni tiene ninguna debilidad mental, ni padece ninguna patología psiquiátrica, no se consumen drogas dentro de la escuela, ni sustancias alucinógenas de ningún tipo, muy por el contrario, se propicia una vida lo más saludable posible y se enseña la libertad y el respeto por el individuo.

Así que, ¡por favor!, ¡no hablemos en este caso de abuso sexual!  A las supuestas pobres víctimas abusadas: Si tuvieron relaciones sexuales con su maestro, que lo dudo, dado que el maestro elige muy bien a las mujeres con las que quiere relacionarse y ustedes no son  justamente ese tipo de mujer, fue porque lo quisieron desde la punta del pelo hasta la punta de los pies, porque por primera vez se encontraron con un hombre de verdad, con la polaridad totalmente en orden, con toda la virilidad y la fuerza del polo masculino,  al que obviamente, no pudieron resistir su influjo.

Pueden denominarlo de mil maneras si quieren, busquen otras palabras para expresar lo que les sucedió ¡pero no un abuso sexual! Por ejemplo:

A-    Relación sexual por la que luego de haberse consumado, sentí culpa, por haber sido un bodoque inerte  y frígido ante tanta potencia masculina en orden.

B-    Relación sexual donde  quise canalizar todas mis fantasías sexuales acumuladas ya por tanto tiempo y no pude, porque en realidad ningún de los movimientos espásticos que yo había aprendido como sexo me sirvieron y quedé paralizada.

C-    Relación sexual donde reflejé la locura de toda la degeneración de la que fui víctima y que voy a seguir reflejando en todos aquellos hombres que para mí representen algo de masculinidad. Masculinidad que por un lado me atrae y mucho,  y por el otro condeno.

D-   Relación sexual que nunca tuve pero que me hubiera encantado tener, de modo que solo me la imaginé.

Solo quería aclararles a todos aquellos interesados, un pequeñísimo error de concepto, tan pequeñísimo, que por la estupidez de algunos y por la ignorancia de unos cuantos puede llevar a un hombre a la cárcel cuando es totalmente inocente. Estoy contenta porque el maestro Mehir no se haya prestado ni estado a tiro de las aberraciones y los procederes de esta justicia que ya lo condenó de antemano sin corroborar el historial psicológico y la malicia de quienes lo acusan.

La justicia empezará a actuar como tal, cuando levanten los infames cargos contra el maestro y permitan oficialmente la construcción de la escuela El Cántaro para que todos  puedan corroborar que lo que dicen los medios y quienes lo acusan son sólo mentiras y toda la sociedad pueda disfrutar del verdadero conocimiento para su propio beneficio.

Mirta Pérez, Sexóloga.

P.D.: Las supuestas víctimas no dan el perfil de mujeres abusadas, si de calumniadoras. Estoy dispuesta a ayudar a esclarecer los fenómenos al respecto y dispuesta a declarar.