¿Lavado de cerebros?

Esta es una nota muy clara que explica las diferencias cualitativas entre una secta destructiva y una escuela de conocimiento. Y la distancia sideral entre “el programa de modificación del pensamiento” y la conciencia real.

Los investigadores del fenómeno de las sectas  dicen que el “lavado de cerebro” consiste en inducir nueva información en la mente de los adeptos que entra en contradicción con los valores y creencias del individuo creando un conflicto cognoscitivo de graves consecuencias. El “lavado de cerebro” o “programa de modificación del pensamiento” consistiría en alterar radicalmente la visión del mundo, el punto de vista de una persona, para conseguir que esta acepte una nueva visión de la realidad y la causalidad, para reinterpretar su vida pasada y aceptar un nuevo sistema de creencias.

Si se da como ejemplo el adoctrinamiento de un terrorista islámico, en donde la sugestión destructiva se manifiesta como una programación para matar, estaríamos sin duda en el ámbito de la criminalidad y entonces el método de “persuasión coercitiva”, sugestionando y torturando psicológicamente por el miedo, es indudablemente  una tremenda violación a las libertades individuales, un acto criminal. Pero si utilizamos esta misma definición allanando todo en un mismo nivel, sin discriminar una ideología “diferente” de una ideología “destructiva”, esta premisa en si misma es tan ambigua, que en ella podrían entrar todos los fenómenos llamados de “conversión” religiosa o ideológica, por los cuales una persona tiene una transformación tan significativa en su forma de ver la vida, que hasta se habla en la religión cristiana “oficial” de “un segundo nacimiento”…

Los investigadores del fenómeno de las sectas consideran que en la mayoría de los jóvenes captados al ingresar a una secta, hay inadaptación e insatisfacción social, rechazo por las religiones tradicionales, carencia afectiva, soledad, hipersensibilidad emocional, baja autoestima, depresión, sentimiento de infelicidad, y que un gran porcentaje sufren de mecanismos autodestructivos (sobreestimulantes, drogas, alcohol, violencia física, somatización de enfermedades y en casos extremos, suicidio) provocados por la misma angustia existencial. Resulta obvio que la gran crisis espiritual de la época y la ausencia de propuestas o perspectivas coherentes ofrecidas por una sociedad que está enferma y agonizante, los lleva como un “manotazo de ahogado” a caer en esas sectas destructivas. Pero también es obvio que por el mismo diagnóstico de una cultura en crisis y al borde del derrumbe, hay una desesperada búsqueda de una “nueva visión de la realidad” como síntoma inequívoco de la necesidad de trascender una anquilosada y rancia estructura de pensamiento, una cosmovisión que está agonizando. Y sería muy absurdo calificar a una escuela de conocimiento como una secta destructiva, porque ofrece precisamente una filosofía “curativa” para el mal del siglo… y esto implica necesariamente un cambio de creencias y una revolución interior en el alma…

La ambigüedad en las definiciones sobre lavado de cerebro es extremadamente peligrosa, porque allanar todo en un mismo nivel es el recurso por excelencia de quienes quieren impedir todo cambio o progreso en la cultura, es decir, de quienes quieren erradicar a los grupos de vanguardia que impulsan la siembra de nuevas ideologías. El derecho individual a la creencia e ideología,  filosofía o respuesta a la cuestión de la existencia humana es inalienable y si el mecanismo de una ley o de un grupo que pretende “defender a las víctimas de las sectas”, se transforma dúctilmente en un instrumento persecutorio de sistemas de creencias o ideologías diferentes, forzando las cosas de tal manera que encajen con sofismas mentirosos, nos encontramos nuevamente con una persecución a “herejías” como en la Santa Inquisición medieval.

¿Adquirir una nueva visión de la realidad y que eso sea transformador para el sujeto que adhiere a ella es necesariamente “lavado de cerebro”?

En una escuela de conocimiento se propicia un “cambio de significados” o “metanoia”, a través de una profunda investigación de la propia alma, sometiendo a crítica todo el sistema de condicionamiento mental de una cultura enferma que inhibe las potencialidades creadoras del ser. El individuo aprende a ver las sugestiones negativas adquiridas a través de las cuales se actualiza la “programación” del sistema cultural, un auténtico “lavado de cerebro” que impide el cumplimiento de la integración de su ser y la búsqueda de la unidad, la armonía, la plenitud, la libertad de la conciencia, el vuelo espiritual. Al ver esta sugestión negativa de sus pensamientos equivocados y venenos psíquicos autodestructivos, adhiere naturalmente a un cambio de significados que le proporcionen otro modo de ser y “existir”, adhiere libremente a una metodología que le permita desarrollar un cuerpo sano, un corazón amoroso, una mente esclarecida y  abierta a los misterios de la vida. Su objetivo es vivir en forma más plena, más feliz, más libre, más conciente, más espiritual. ¿Qué tiene que ver todo esto con el “lavado de cerebro” o el adoctrinamiento y la persuasión coercitiva de una secta destructiva? Nada, no tiene absolutamente nada en común…

Sobre un edificio de mentiras inconcebibles, se está intentando destruir una escuela de conocimiento, identificándola con una secta destructiva. Sobre este edificio preconcebido de mentiras, la prensa sentencia y manipula a la opinión pública y sobre este edificio de manipulación mediática se  apoya la orden de captura a un sabio, y una fiscalía toma como verdadera, sin cuestionarse ni investigar nada,  la acusación infame de “abuso sexual” al director de “El Cántaro”, Mehir Indij, no respaldada por prueba alguna. Abuso sexual, delito no excarcelable por fianza, es la trampa urdida para destruir el buen nombre de una persona y asesinarla socialmente y para destruir una escuela de conocimiento por el descrédito. Es decir para impedir el avance de una nueva ideología. Todo basado y orquestado en premisas completamente falsas.

En una escuela de conocimiento no hay “persuasión coercitiva”, “lavado de cerebro”, etc. Lo que se busca, por el contrario, es la libertad de la conciencia, el vuelo del alma, la pureza del cuerpo, el corazón y la mente, despertar al amor verdadero, al servicio a la humanidad.

La inexistencia de pruebas sobre abuso sexual, hace que necesariamente se basen las acusaciones a Mehir Indij en una premisa falsa que intentan demostrar con recursos argumentativos  mentirosos: que la escuela de conocimiento El Cántaro es una secta destructiva y que emplea “persuasión coercitiva” para sus fines de “abusar sexualmente” de las personas… Una premisa falsa, tan absurda que se destruiría a si misma con la declaración y peritaje psicológico de sus cientos de alumnos, y que lleva al fiscal Mazuchi, por sus propios prejuicios oscurantistas, a condenar a una persona inocente sin juicio, avalando la manipulación mediática injuriosa y confirmando con el pedido de captura y el encarcelamiento de Miriam Macías (secuestro en la cárcel durante 48 días) esta sentencia infame.

¿Cómo pueden las instituciones de un país democrático avalar este procedimiento fascista y discriminador, remanente vivo de la Santa Inquisición arcaica, llamándolo “protección de los derechos humanos”, llamando “víctimas” a enfermos calumniadores, llamando “prófugo” a un inocente injuriado, llamando descaradamente “justicia” a la impunidad de un poder corrupto?

Estos son síntomas inequívocos de la gran crisis y derrumbe de un sistema de vida y significados que imperiosamente requieren una revolución ideológica y espiritual… Es otra forma de afirmar y asentir el valor inestimable que tienen las escuelas de conocimiento en la renovación de los pueblos… Que la sabiduría sea condenada y la mentira institucionalizada nos recuerda a Discépolo y su Cambalache… Estos hechos no hacen más que pedir estridentemente que se llamen a las cosas por su nombre, es decir, que vuelvan a revisarse todo el sistema de significados que los avala. Estos lamentables sucesos son  la más elocuente confirmación de que el sabio perseguido y calumniado es un educador  en los valores que llevan a la verdadera libertad de la conciencia… y por eso mismo tan estridente y paradójico edificio de mentiras pide a gritos, aun sin quererlo,  “un purificador cambio de significados”…

¿Quiénes son los que realmente están intentando “lavar el cerebro” a la opinión pública? ¡Por favor!  ¡Es hora de llamar a las cosas por su nombre…!