Con el fuego encendido

A los discípulos de Mehir, mi gran maestro por siempre:

La gran mayoría de ustedes no me conoce, ya que fui discípulo de Mehir durante muchos años, pero hace muchos años también que ya no soy parte de la escuela. A pesar de ello, de una extraña manera me siento hermanado con todos ustedes en estas tristes circunstancias que atraviesa toda la escuela. Guardo en mi corazón el amor más puro hacia el maestro y confieso que desde que partí no hubo un día en que no pensara en él y en todo lo que aprendí mientras duró mi adiestramiento.

Soy un hombre mayor, con mucho trayecto recorrido, padre de familia, ingeniero agrónomo, y de alguna forma la corroboración viva de que en la escuela no existe la coerción psicológica que argumentan en su contra: siempre tuve la libertad de ir y venir y, de hecho, aún luego de haber decidido dejarla, varias veces participé de seminarios como invitado especial del maestro. Puedo asegurar que Mehir es un hombre sensible, enteramente dedicado a la enseñanza que, a pesar de encarnar la espada filosa de la verdad, ejerce siempre con cariño incondicional.

Vine siguiendo el caso a través de la web y también gracias al contacto esporádico con alguno de ustedes que me mantiene enterado de los avances en la causa y, al ver que esta injusticia se extiende en el tiempo y que las opresiones siguen sucediendo impunemente, me veo impelido a escribirles estas líneas que reflejan mi opinión en relación a cómo debería ser la postura de un discípulo frente a la corrupción de la ley.

Sé que el tiempo que transita la escuela es incierto y adverso, verdaderamente sin precedentes en sus vidas y, si bien en un principio no sabían cómo reaccionar ante el avance virulento de la injusticia, esta historia ya lleva casi nueve meses y estoy convencido de que han sabido capitalizar en aprendizaje todas las experiencias vividas hasta el momento. Esto, sumado al instinto que Mehir supo cultivar siempre en sus discípulos, de valentía, de nobleza, de lealtad, no tengo dudas los hará dar la respuesta correcta en cualquier situación en la que su seguridad y la del maestro se vean amenazadas.

Me he enterado de que siguen los allanamientos, las amenazas, la obvia persecución y esto me indignó: no pueden ser indiferentes ante el atropello de un abusador de poder, no pueden permitir que los atemoricen con amenazas de encierro y persecución, no pueden dejarlos pensar que por miedo van a traicionar lo que son. Sería ir en contra de todo su adiestramiento, de su decisión de seguir a un iniciado, de sus íntimas convicciones. Y créanme que todos los días reflexiono sobre esto y sobre el valor que tiene para ustedes en este momento participar en la batalla que les toca.

Todos los iniciados a lo largo de la Historia han sido víctimas de persecuciones de diferente índole, y ésta es la correspondiente a Mehir. Un iniciado. Pero no es SU batalla, es también la de todos ustedes como discípulos fieles y convencidos de la Verdad.
Yo, como un ex discípulo, que estuvo muchísimos años junto al maestro, estoy convencido de cuáles son los motivos verdaderos de esta injusta acusación: Mehir, a lo largo de toda su vida como educador ha enseñado a todos los que pasaron por la escuela -y lo hace con ustedes incluso ahora en estas circunstancias- a PENSAR, y aunque parezca exagerado, es algo muy mal visto en la superflua sociedad actual. Él enseña a RAZONAR por uno mismo y no comerse las ideas previamente digeridas por otros sin siquiera cuestionarlas. Todas las persecuciones ideológicas de todos los tiempos han ido contra el pensamiento, son guerras abstractas para impedir que generaciones enteras puedan razonar. Así se destruye la Inteligencia de todo un conjunto de gente, y esto hace a los hombres más fácilmente gobernables. Y más infelices, por supuesto.

Quienes hoy gobiernan, lejos de ser soberanos nobles conduciendo a los hombres hacia su destino luminoso, son un puñado de ambiciosos y abusadores de poder cuya meta es más y más poder sin siquiera vislumbrar que existe un finalismo, incluso para ellos. Son ellos quienes lavan cerebros para conducir cómodamente a las masas hacia sus fines egoicos. Sin embargo, Mehir enseña precisamente lo contrario: a pensar, a ir contra un sistema impuesto y oscuro, a indagar, buscar y encontrar el propio destino y ayudar a que otros puedan hacer lo mismo. Y es por eso que lo persiguen. Si tienen esto claro, deben ir hasta las últimas consecuencias en esta dirección.

¿Es que acaso alguien duda de lo que tarde o temprano va a suceder? Como discípulos de un iniciado, deben tener la seguridad de que esta farsa se vendrá abajo por sus propias incongruencias y debilidades y, como dice la profecía de Juan, “Entonces la letra dará lugar al espíritu y la gran religión universal será reconocida por primera vez en el mundo. Predecir este gran movimiento no es una adivinación del futuro, porque ya comenzó, y los efectos ya se manifiestan en las causas. (…) He aquí que la sagacidad de la filosofía nos hace ver claramente el futuro. Llegamos a esta adivinación sin esfuerzo, por una serie de deducciones que comienzan en los mismos hechos que acontecen ante nuestros ojos”.

Atesoro estos apuntes que tuve la suerte de estudiar con el maestro hace más de veinte años. Hace muy pocos días cayeron en mis manos fruto de una casualidad y no pude sustraerme a la lectura, que me estremeció por la analogía perfecta que guarda con este momento que le toca atravesar a toda la escuela. Por favor, ustedes que están ahí, que tienen la inmensa fortuna de ser parte de algo gigantescamente invisible a los ojos del mediocre, no duden, no teman, no flaqueen.

Ante la avanzada violenta de los supuestos representantes de la “ley” y el “orden” ustedes deberían plantarse estoicos y decir: “Nuestro maestro no es un prófugo de la “justicia”, porque en principio no existe el delito que se le imputa y todos, nosotros y ustedes, lo sabemos. Y gracias a Dios está a salvo de la mano corrupta del funcionario público. No falta mucho para que se haga verdadera justicia.”

Y si pretenden amenazarlos con la infantil excusa de que pueden ir presos por complicidad, como ya me han comentado que ha sucedido, tengan bien en claro que NO HAY DELITO, por lo tanto, NO HAY CULPABLE Y MUCHO MENOS CÓMPLICES. Ellos deben saber que son más de cien discípulos con el maestro, y los que hemos pasado por la escuela somos miles, también dispuestos a colaborar. Porque tal vez el fiscal no lo sepa, pero Mehir enseña desde antes de que, incluso, muchos de sus discípulos actuales hayan nacido. Son muchas décadas, muchos grupos que se han beneficiado con su enseñanza y en nuestro agradecimiento, sepan que estamos dispuestos a colaborar para que caiga esta causa. ¿Acaso nos van a llevar presos a todos? Es ridículo. Y estén seguros de que aquellos que hoy amenazan van a ser juzgados por su propio sistema judicial y también por los organismos de derechos humanos, háganselos saber.

Llevan nueve meses investigando, con un pedido de captura dictado a priori, pero aún no tienen más pruebas que las calumnias inventadas para encubrir esta persecución ideológica. ¡ESO ES DELITO! ¡¡¡ESO DEBEN DECIRLES EN LA CARA SI INTENTAN AMEDRENTARLOS!!! ¡NO SE QUEDEN CALLADOS!

Que sigan cometiendo sus atropellos sin intimidarlos, y mientras tanto ustedes sigan abultando las  denuncias en contra de esa fiscalía infecta y deshonesta, de los abusos de poder de la policía, y de todas las violaciones a los derechos humanos y las libertades individuales de las que han sido víctimas en estos meses.

Estoy enterado de la colaboración que la escuela está recibiendo por parte de varios políticos de peso, quienes están investigando a los pilares de la corrupción en esta causa inventada. Esto me alegró profundamente y sé que esta gente pagará indefectiblemente muy caro su error. Esto va a causar un gran estruendo en todo el país, tal vez incluso en el exterior.

Es preciso que exijan, como víctimas de esta injusta persecución que todo el sistema judicial que los incrimina no mienta más, ellos bien saben que no están persiguiendo a un criminal. SEÑOR FISCAL: BASTA DE MENTIRAS, BASTA DE VIOLENCIA, BASTA DE ABUSO DE PODER. Carlos Paz se ha transformado en el far west y el fiscal Mazzuchi no es más que un sheriff corrompido y sobornado vaya a saber por quién.

Ustedes se preguntarán qué autoridad puedo tener yo para escribir todo esto si ni siquiera estoy en la escuela. Pero la verdad es que esta injusticia ha despertado en mí el idealismo y confieso que la sangre me hierve por dentro. Por lo tanto, en este mismo comentario declaro que estoy dispuesto a retornar a la escuela y a Mehir, siendo éste el momento más crucial de su vida. De hecho, lo he conversado con otros ex discípulos que compartimos muchos momentos con el maestro y somos varios, por no decir muchos, los que estamos firmemente dispuestos a regresar a la brevedad y a colaborar en lo que sea necesario para que termine este mal trago.

Es mucha la gente que respalda a Mehir; sus discípulos actuales y todos los que en algún momento nos beneficiamos con su enseñanza. Es por ello que cualquier situación puede darse vuelta: somos muchos, muchísimos, dispuestos a pelear porque caiga esta causa.

Falta poco. Muy poco para que el maestro pueda volver con todos los honores. Será un rencuentro a gran escala, y todos ustedes, lo sé, van a estar felices y orgullosos porque habrán pasado la prueba: no los habrán quebrado ni atemorizado, todo lo contrario, con toda esta avanzada violenta e infame los habrán fortalecido. Y nosotros, los “nuevos ex discípulos” estaremos también allí celebrando el triunfo que, además, nos devolvió a la escuela. Y los que hoy acusan y persiguen van a ser juzgados y algunos perderán sus puestos. Y sabemos todos muy íntimamente que, en la grandeza de Mehir, todos ellos serán perdonados. Mientras tanto, es mi deseo que todos ustedes que hoy están en la primera fila del combate, se mantengan fuertes y unidos. Cuenten conmigo incondicionalmente. Nos vemos pronto y estamos en contacto. Un fuerte abrazo de quien apoya -por ahora- a la distancia.

Roberto, como me decía el maestro, “el Ingeniero Agrónomo”