Carta a los padres engañados

Me pregunto cuánto tiempo más transcurrirá hasta que esta pesadilla termine. Pero el tiempo pasa, Miriam sigue injustamente presa, nuestro Maestro desaparecido, nosotros perseguidos y los diarios continúan publicando cartas de ustedes, padres (si no es que son un invento más de la prensa), con un contenido mentiroso y desvirtuado por completo.
Afortunadamente, mis padres no son de los que mandan cartas a los medios haciéndose eco de las mentiras ingeniadas por un puñado de gente sin escrúpulos, como bufones que repiten sin tener idea de lo que dicen.

En mi caso, en la Escuela, pude reconocer condicionamientos inconscientes que dificultaban todos mis vínculos, fundamentalmente con mis padres, de quienes aprendí la vida desde niña con todos los aciertos y las equivocaciones que ello implicó. Al poder hacer conscientes esos contenidos psíquicos velados hasta entonces, con mucho dolor,comencé a desandarlos y puedo asegurar, feliz y libre como quien se sacó una pesada mochila de encima, que limé todas las asperezas innecesarias con ellos, típicas de hijos y padres frustrados que se pasan factura mutuamente por lo que cada uno en su intimidad no ha podido hacer con su vida. Con ellos cerré un círculo, no les debo ni me deben nada, sólo nos une un amor que hace posible el perdón de las heridas mutuamente causadas y que alienta la libre elección de la propia vida. Sé que ellos apoyan silenciosamente mi decisión de estar en la Escuela. Básicamente porque me ven bien, mejor que nunca.

Ojalá algún día puedan ustedes experimentar lo mismo, con humildad y honestidad, y vincularse con sus hijos de una manera completamente nueva, desde un sitio puro, para nada egoico, desde el cual les deseen lo mejor aunque ello represnte elecciones diferentes a las suyas o a las que ustedes desearon para ellos.

No se dejen engañar por aquellos que especulan con su dolor para destruir a Mehir. Sepan que los están usando cruelmente, abusando de su preocupación para atizar en ustedes el fuego de la persecución y seguramente, también quitarles dinero. Dejen por un momento de lado lo que les han metido en la cabeza y hagan el ejercicio de ver a sus hijos verdaderamente. Los que acusan hacen creer que nuestra vida está plagada de movimientos misteriosos, ideas diabólicas, ritos satánicos y no sé cuántas ridiculeces dignas de cuentos de terror. Personalmente, puedo dar fe como un testimonio vivo de cómo es mi vida en la Escuela, al igual que la de sus hijos y nietos en algunos casos: entreno mi cuerpo a diario y no he tenido una enfermedad en años, estudio todos los días y ejercito la reflexión, que me ayuda a cuestionarme y cuestionar todo a mi alrededor para volver a elegir lo saludable en pos de el mayor bien común, aprendí a refrenar mis impulsos pasionales, a moderar mis excesos, a depurar mis hábitos. Ni drogas, ni sexo indiscriminado, ni oscuras emociones y venenos en mi entorno… ya nada de eso es parte de mi vida que, debo admitir, antes de conocer la Escuela sí lo fue. La sociedad acepta estas cosas como si se tratara de un margen de error aceptable en la vida de la media de los hombres. Ustedes, papis, al igual que los míos, durante años han barrido esa basura de la vida de sus hijos debajo de la alfombra, para no verla. Pues el Maestro nos enseñó que no es ni debe ser así. Es posible una vida digna, sana, en la búsqueda de los altos ideales, de la nobleza. Ésa es la vida que llevé todos estos años junto a él y la que voy a recrear dondequiera que vaya por más que él no esté presente físicamente. Mehir será mi maestro de por vida, donde quiera que esté.

Ustedes no tienen porqué saber todo esto, simplemente se limitaron a creer todo lo que escucharon. No los culpo, nadie les enseñó a cuestionarlo todo antes de abrazar una idea. Sin embargo, eso no convierte la mentira en verdad y todo lo que se ha dicho últimamente en los medios acerca de Mehir y nuestra Escuela son falaces acusaciones. En nuestras vidas no existen los abusos sexuales ni de ningún tipo, no hay asociaciones ilícitas ni se busca un negocio con el Conocimiento, no hay médicos falsos, ni enfermedades venéreas, ni un Maestro que odie a las mujeres.

Ojalá esta carta pueda aliviarles el dolor que han sentido injustamente a causa de gente inmoral, que inventa atrocidades proyectando la culpa de sus miserias en Mehir solamente porque él señaló lo que estaba errado en sus vidas y por falta de ética no pudieron aceptarlo. Sepan que quienes acusan, inicialmente, son ex-discípulos que se fueron de la Escuela por no soportar el fuego psicológico que les provocó verse a sí mismos por primera vez.

Mientras tanto, los que somos y siempre seremos sus discípulos, estamos en el intento de la rectitud y la dignidad, lo cual no es poca cosa. Padres, ustedes deberían estar orgullosos del intento de sus hijos y no temerosos porque aspiran a algo diferente de otros jóvenes. No es cierto el refrán que dice “más vale malo conocido…”, al menos no debería serlo en el caso de sus hijos. Atrévanse a verlos diferentes: libres, dignos, saludables y felices.

 

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