Conciencia, Verdad y Justicia

En Argentina se ha logrado juzgar crímenes de la dictadura militar, que hasta hace no mucho estaban rodeados un halo de impunidad. Hoy nuestro país pasa a ser un ejemplo en este sentido, y eso es así por haber realizado un camino de perseverancia, constancia, con una fe inquebrantable, que nos dio la fortaleza para ir en contra de cualquier estratagema que impidiera que se haga justicia. Esa decisión inquebrantable hizo de impulso para lograr el objetivo, se opuso al rechazo de justicia, de corrupción y de impunidad una fuerza de verdaderos intentos por llegar a la verdad.

En un diario donde permanentemente se publica el seguimiento en relación al juicio a la Perla, salió publicado un  comentario que dic: “Cuando se habla del deber de memoria es para dar a entender que ese momento singular de barbarie fue un momento que escapa al conocimiento pero que tuvo lugar… esa realidad ha existido y por tanto hay que tenerla en cuenta a la hora de pensar el presente y el futuro… el olvido como desconocimiento es ignorancia pero banalizar o restarle importancia a lo que paso es injusticia. Y esto se verifica durante la vigencia de leyes de impunidad…”.

Me gustaría decir que esa corrupción, esos comportamientos viles, en los que el pensar diferente tenían como consecuencia inmediata el encarcelamiento o la muerte, han pasado. Pero hoy tenemos muestras por doquier de ese tipo de atropellos a los derechos humanos. Ha subsistido una mentalidad puesta al servicio de la barbarie, una mentalidad escéptica, crítica, que todo lo juzga y que castiga y mata a todo a aquel que no sea como uno, y que se disfraza solapada y mentirosamente en la defensa de los derechos humanos.

Esa mente hoy esta instaurada en la sociedad, en los estratos judiciales, en leyes antinaturales e inconstitucionales, en abogados, periodistas, en la policía, en nuestros legisladores, gobernadores…

Esa persecución incesante para matar al que se tilda ignorantemente de rebelde simplemente porque piensa diferente sigue existiendo, sigue instaurada subliminalmente en la sociedad. Esta sociedad, no es un ente extraño o ajeno, sino que está conformada  por todos, y somos todos los que castigamos, perseguimos y aniquilamos a lo diferente, pretendemos castrar cierta ideología o creencia, anular lo diferente, por falta de aceptación, por falta de comprensión y por falta de tolerancia.

Venimos de ahí y somos parte de una sociedad socavada, en la que el castigo está a flor de piel, en la que, por correspondencia a tanta castración, se da afuera tanta corrupción, impunidad y perversión, una sociedad en la que se desvirtúan las verdaderas leyes y se gestan normas antinaturales.

Los Derechos Humanos abarcan a todos aquellos derechos intrínsecos al ser humano que, por ello, son naturales, inalienables e individuales, y al tener todo hombre los mismos derechos, se tornan Universales. Los Derechos Humanos abarcan incluso más que los delitos de lesa humanidad o de trata de personas. Y los derechos humanos están siendo vulnerados cuando no se reconocen derechos naturales del hombre.

Todos debiéramos comprometernos con erradicar la corrupción, sin importar si me afecta o no el caso en particular. Porque lo que hay que erradicar es esa forma vil de pensar que tiene consecuencias nefastas, discriminatorias, que conculcan los derechos de los hombres.

Ayer fueron los militares, hoy son jueces, gobernadores, legisladores, leyes… ¿y mañana? …. La barbarie va tomando diferentes personajes, situaciones, condiciones… pero siempre es barbarie.

Hablemos de DDHH de una manera más amplia, que abarque a todo aquel que está siendo perjudicado por esa forma de pensar. Porque es la misma corrupción, es la misma afectación y vulneración a los DDHH, son actos que se cometen a diario, sólo cambia de lugar y de fachada.

 

Pienso en cómo es posible erradicar esa corrupción…: ampliando nuestra visión de Justicia, buscando generar mayor conciencia para que la verdad siempre salga a la luz.

Me reivindico como buscadora de la Verdad y de la Justicia, y sólo cambiando mis propios actos corruptos podré aportar una semilla verdadera para que esto no suceda nunca más. Porque todos tenemos algo que cambiar en el interior, todos tenemos la responsabilidad y el deber de mejorarnos, y así, como una espada de doble filo en simultáneo tajar hacia afuera y hacia adentro. De lo contrario, los efectos de sancionar proyectivamente lo que veo errado afuera sin modificarme en esencia, serán momentáneos.

Adler, psicólogo discípulo de Freud dijo acertadamente: “La lucha socializada es habitualmente la compensación de todas las impotencias individuales”. Las consecuencias de que la lucha socializada sea una compensación de las impotencias individuales es una espada que corta hacia afuera y no corta hacia adentro. La posición del verdadero humanitario, idealista, cuya alma ha evolucionado lo suficiente para no entregarse a ninguna forma de cacería de brujas o inquisición, obedece a dicha fórmula real. La lucha socializada no debería ser la compensación de impotencias individuales, sino que debería tener por fundamento el trabajar hacia adentro con todo lo irredimido o discordante que uno pueda encontrar en sí mismo, y hacia afuera con todos los absurdos obvios que no obedecen a una sana Justicia.

Mis agradecimientos, mi amor y respeto al Maestro Mehir