Corrigiendo la Ley Anti-Sectas

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La ley anti-sectas se basa en la coerción psicológica mediante la cual una secta destructiva –y no niego que las haya- manipula a sus miembros con el fin de obtener beneficios (dinero, sexo, servidumbre, etc.). Se trata de la práctica de un delito conocido (estafa, abuso sexual, discriminación, ejercicio ilegal de la medicina, etc.) sobre una víctima que accedió voluntariamente a él por algún temor o condicionamiento previamente instaurado en su psicología. Dado que esta sería una acción autodestructiva se asume que la persona no hace uso de sus facultades físicas o mentales, o bien está cohercionada psicológicamente, es decir tiene lavado el cerebro.

Ahora bien, déjenme decirles algo. NOSOTROS NO TENEMOS EL CEREBRO LAVADO, Y MUY POR EL CONTRARIO SOMOS LA PRUEBA VIVA DE LA INAPLICABILIDAD DE LA LEY ANTI-SECTAS, Y LEJOS DE ESTAR EN CONTRA DE ELLA QUEREMOS PARTICIPAR EN SU REGLAMENTACIÓN PARA LUCHAR CONTRA LAS SECTAS DESTRUCTIVAS Y EVITAR LA VIOLACIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS.

La acusación en contra del Maestro Mehir consiste en comprobar un delito cualquiera llevado a cabo mediante coerción psicológica. Entonces pensó Navarro: ¿Qué delito me conviene? Las opciones son numerosas pero la acusación por abuso sexual es la más prometedora! Porque si bien al igual que el resto de los delitos, en este caso, es imposible de probar, la aplicación de la ley que castiga tal crimen permite llevar al acusado a la cárcel (prisión preventiva) aun si no hay pruebas del delito, y mantenerlo en prisión el tiempo que la burocracia lo determine hasta que se haga justicia -o no, y de correr tal mala suerte de ser víctima de un error judicial (como los que se vienen cometiendo en los últimos dos meses) el delito lamentablemente no es excarcelable, es decir que no hay fianza ni acción legal que te permita salir de la cárcel. Condenado de por vida a vivir o morir en una jaula.

Ahora bien, para que la causa avance hace falta una víctima y un testimonio o más que sustenten la acusación. Todo lo necesario apareció. PERO sucede que es muy difícil probar un abuso sexual de estas características: describen un abuso sexual que supuestamente tuvo lugar hace varios años, que sucedió en reiteradas ocasiones sin intentar resistirse, que la “víctima” es una mujer adultisima en pleno uso de sus facultades mentales y físicas, que la “víctima” tiene antecedentes de inmoralidad y degeneración sexual. Dicho de otro modo, todo parece indicar que si tal relación sexual existió fue de mutuo acuerdo, propiciada por la “víctima” y de muy buen agrado, entonces si este es el delito que les conviene imputar a Mehir, el único recurso que le queda al abogado Navarro es argumentar que en realidad ella no quiso tal relación sexual. Que ella cuando lo miró, le sonrió, le mostró el encaje de su escote, busco el momento a solas, se desnudó y obligó a este hombre a tener sexo con ella, en realidad, no quiso, no fue voluntario, se sintió obligada, coercionada psicológicamente a tener un idilio amoroso sostenido en el tiempo…

El caso de abuso sexual se cae por sí mismo. Pero si la ley anti-sectas no es reglamentada correctamente mañana van a venir con una acusación por estafa con coerción psicológica y empezamos todo de nuevo!

Quienes acusan a Mario Indij de tal aberración es gente que se acercó a la escuela de conocimiento El Cántaro buscando una educación que no pudo asimilar y llevar a su vida cotidiana. Es gente que fue rechazada por inmorales, degenerados sexuales, estafadores, etc. gente infectada por una sociedad que vive en condiciones anormales de existencia, y ahora buscan sacar una tajada de una persecución de intereses creados aún más grandes.

Sabemos que la fiscalía de Villa Carlos Paz, asesorada por el especialista en persecución de agrupaciones religiosas y filosóficas Hector Navarro, van a tratar de demostrar por todos los medios que en la Escuela de Conocimiento El Cántaro se cometen delitos y que todos estamos coercionados psicológicamente a ser víctimas de ellos, con el fin último de promover la ley anti-sectas a nivel nacional. Una ley de precario desarrollo, sin bases sólidas, ambigua, incapaz de diferenciar una secta destructiva de una escuela de conocimiento, capaz de violar numerosos derechos humanos en su necia aplicación. No negamos la existencia de sectas destructivas. No negamos la necesariedad de esta ley. Por el contrario El Cántaro pasó de ser una presunta secta destructiva a ser la prueba viva de la inaplicabilidad de esta ley anti-sectas. Y estamos dispuestos a contribuir en su reforma y reglamentación.

No insistan en esta insensata búsqueda de delitos y métodos coercitivos donde no los hay. Abandonen la ambición y la insensatez. Han cometido vergonzosos desaciertos en este caso. Reconozcan el error y enmienden los daños cometidos y los que van a cometer:

1) Retiren los cargos en contra de Mario Indij.

2) Habiliten el instituto educativo El Cántaro.

3) Revisen la reglamentación de la ley anti-sectas sobre la cual peligran los derechos humanos de todos los ciudadanos argentinos.

Ahorren tiempo, energía y por sobre todas las cosas DINERO. Porque de lo contrario no nos dejan otra opción que apelar a una justicia superior, y enjuiciar a todos los involucrados en la causa a cada uno por la corrupción que le corresponde, por falso testimonio, por calumnias e injurias, retardo de justicia, daños y perjuicios, etc. etc. etc. Con el fin de sentar precedentes y proteger a otros ciudadanos que deseen hacer uso de sus derechos de libre pensamiento, expresión, culto, agrupación, etc.

Ustedes saben que carecen de pruebas de los supuestos delitos, a nosotros nos sobran las pruebas de su corrupción. No queremos desemplearlos, no queremos sus bienes,  no queremos que pasen sus vidas en una prisión. Queremos que se corrijan y que construyan lo que destruyeron. No les deseamos a ninguno los involucrados la cárcel, la prisión no es una morada para ningún hombre, no es correctiva. Allí la gente muere en vida o se mata, se desarrollan nuevas cualidades criminales para sobrevivir y se sufren heridas psicológicas irreparables que impiden una reinserción social sana. No le deseamos la cárcel a nadie. No obstante no queremos dejar de señalar la injusticia y los intereses creados detrás de esta persecución destructiva de gente sana, así como tampoco queremos dejar de perseguir el anhelo de tener con nosotros, libre y en ejercicio al maestro Mehir, un baluarte en la historia de la educación argentina.