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Del estancamiento social e individual a la transición al orden

Maestro Mehir - Transicion al orden

 

Una persecución ideológica dirigida por el nuevo rebrote mundial de la vigente y oscurantista Inquisición, intenta hoy a través de la más grotesca discriminación destruir el proyecto de nuestra escuela El Cántaro y a su director, el maestro Mehir, a través de la calumnia.

Intentan censurar y erradicar ideas poderosas por su poder transformador, ideas que tienen el objetivo de sembrar en la gran familia humana la tolerancia, la inclusión, el amor, la justicia, el respeto a la diversidad, a los derechos humanos, a la salud e integridad de la madre tierra, en un mundo devastado por la iniquidad de un sistema de poder corrupto, criminal y mentiroso. No somos anárquicos, creemos en la posibilidad de construir un nuevo orden acorde a las leyes morales universales, el respeto a los derechos humanos y a la madre tierra. No somos apocalípticos, creemos en que ya están dados los gérmenes para la victoria de la paz y la justicia. El Cántaro es un proyecto educativo de vanguardia para sembrar la luz del conocimiento en un mundo estancado y sin espíritu. Y como va en el sentido de la evolución, no podrá ser detenido por el prejuicio y la sinrazón de los silenciadores de la libertad humana.

A la luz de una comprensión analógica y sincrónica podemos ver que lo que sucede en una escala social, a la vez sucede en el individuo y también en la naturaleza coincidiendo en el espacio en un tiempo dado. Esa triple analogía  nos permite  captar la esencia de  cada tiempo por el que atraviesa cualquier proceso fenoménico en cualquier escala. Intentaremos visualizar de esta forma el camino que va del  desorden y la confusión de una sociedad en plena crisis de estancamiento a la transición al orden que conduce a la auténtica paz, sincrónicamente al proceso intrínseco del alma humana en su evolución desde una existencia egocentrada, materialista y autodestructiva a la consumación de  la vida espiritual del alma, donde se armonizan todos los aspectos del ser en sabiduría y amor.

Así como el estancamiento social está basado en la violación sistemática de los derechos humanos y la devastación de la madre tierra, veremos como los tiempos de transición al orden requieren dos frentes de batalla bien definidos: una cuidadosa e infatigable  labor de defensa y restauración social de los derechos humanos y por otra parte,  la protección ecológica de los recursos naturales y la salud integral de la tierra. En forma analógica y sincrónica, se requieren también dos frentes de batalla para el hombre individual en el tiempo de la transición al orden: en su alma y en su cuerpo,  para devenir un ser noble  a través de  la sabiduría  y el ascetismo corporal conciliados por el amor incondicional a todos los seres.

El mundo de hoy está estructurado en un sistema de dominio por el poderío económico, que compra a su vez todos los demás poderes: político, bélico, legislativo y judicial, y el poder mediático como la forma más eficaz de manipulación de las masas… El leit motiv del monopolio económico se fundamenta en la premisa de la explotación de terceros para el beneficio propio, lo que a gran escala significa la concentración de dinero y poder en unos pocos a costa de la explotación y el empobrecimiento de la gran mayoría; un enriquecimiento absolutamente indiferente a las consecuencias devastadoras y tiránicas que el propio aumento implica para el resto de la humanidad y para la tierra que ésta habita.

Un poder que propicia guerras para lucrar con la venta de armamentos, que crea las leyes que regularán su accionar deshonesto para violar los derechos humanos más elementales con total impunidad, que extorsiona a los jueces corrompiendo la imparcialidad de sus cargos, que compra estratégicamente los medios de comunicación para asegurarse el dominio coercitivo sobre la opinión pública, que devasta la tierra exigiéndole un rendimiento anti natural, dejándola infecunda para las próximas generaciones… que elige intencionalmente no mirar las consecuencias de su genocidio económico porque no atañen a sus intereses.

La herramienta más eficaz para la detentación del poder y el reaseguro de su conservación en el tiempo es el monopolio ideológico, la uniformidad del pensamiento que hace más accesible el dominio de la opinión pública. Una manipulación evidente pero a la vez solapada que se propaga como una plaga imparable a través de los medios de comunicación que forman parte a su vez de los mismos monopolios económicos, una enfermedad social que va en contra de las libertades individuales más elementales y más íntimas del ser humano como la de conciencia, de ideología, de creencia, de opinión. El periodismo, lejos de ser un transmisor imparcial de la realidad pasó a formar parte de un género novelado, que en el mejor de los casos contiene algún retazo de realidad, y que opera sobre las bases de la tergiversación, de la calumnia, del terrorismo de la información. Los medios de comunicación inventan, desnaturalizan, callan, difaman, endulzan, según la conveniencia de los poderes imperantes que los sustentan.

Se desprende de una mirada objetiva al mundo y la sociedad en pleno estancamiento, que para que exista una transición al Orden, por un lado, es preciso crear una conciencia humanitaria e integradora, construida sobre los valores éticos universales, que sea la base de la auténtica defensa de los derechos humanos y de la dignidad del hombre.

Por otra parte, se desprende de la genuina protección de los derechos humanos, un segundo frente que es el de la creación de una conciencia ecológica que preserve los recursos naturales, el medioambiente en que vivimos y que asegure la conservación de la tierra.

Muchos gérmenes de victoria contra la prepotencia criminal pueden destacarse aunque el mundo siga aun dominado por los poderes del derrumbe. La mente sensorial suele abrumarse por los datos de la impunidad destructora, sin embargo es necesario observar como nos enseña la naturaleza, que toda semilla en la oscuridad de una espera que no se advierte por los órganos de los sentidos, está prefigurando ciertamente la germinación y la fructificación de tiempos donde la luz y el calor de la justicia, la verdad y el amor serán los regentes naturales de la humanidad.

Hombres idealistas y visionarios, agrupaciones dirigidas por una nueva visión holística y ecológica del mundo que nos permita recuperar el sentido de pertenencia, son semillas de lo nuevo que van emergiendo en una tierra castigada por pulsiones irracionales y destructivas. Ya se están sembrando los primeros indicios de una educación en la imperiosa necesidad de preservar los recursos naturales, el agua y la biodiversidad como prioridad de los pueblos, de fortalecer y restablecer el equilibrio entre el ser humano y la madre tierra, preservar la creación y su evolución.

El respeto por los derechos humanos se ha impuesto colectivamente en la carta de Declaración Universal de las Naciones Unidas y está en las bases y valores de las religiones verdaderas. Comienzan a percutir e influenciar como fuerza de resistencia activa contra las iniquidades de los poderes corruptos hasta el punto de contribuir a la caída de las dictaduras y de leyes arbitrarias e injustas. En una concientización creciente de que Derechos Humanos y Democracia deben ser valores indivisibles.

Advertir los gérmenes de un mundo nuevo y encender la esperanza de la liberación de los pueblos, es una forma de limpieza de la mente social contaminada y devastada por el monocultivo mental de un sistema destructivo del bienestar, la dignidad y la salud del ser humano y la madre tierra.

El derrotismo es una enfermedad de la mente inmadura que ayuda a consolidar los poderes del derrumbe. La base estructural de una sociedad libre es en principio la educación perseverante e inclaudicable en el derecho inalienable a la libertad del pensamiento y a la volición conciente del alma humana. Sólo una mente libre de todos los condicionamientos con que se subyuga y sugestiona  para sostener el orden establecido, puede gestar y amalgamar una fuerza de certeza y afirmación de lo nuevo, la esperanza de un tiempo nuevo, la esperanza de un nuevo amanecer para la humanidad.

Como bien dijo Gandhi “No se nos otorgará la libertad externa más que en la medida exacta en que hayamos sabido, en un momento determinado, desarrollar nuestra libertad interna”.

La auténtica esperanza surge espontáneamente cuando se logran expandir las estrechas fronteras de la mente causal y reductiva, de percepción fragmentada y parcial, y comienza a comprenderse la dinámica integradora del curso circular de la luz… La crisis de la noche oscura de injusticia y depredación de la vida tiene en si misma los gérmenes de la luz que resucitará en el alba de la regeneración y restauración de los pueblos… y que se consumará indubitablemente en el florecimiento en paz y armonía de un mundo nuevo. Nuestra tarea ahora en esta transición hacia el orden debe ser la de laboriosos “agricultores” que acompañan dinámicamente, amalgamando esfuerzos mancomunados, el proceso de transformación para la consumación de la paz del mundo. Esa es la tarea de “El Cántaro”, un proyecto educativo de vanguardia para sembrar la luz del conocimiento en un mundo estancado y sin espíritu.

Un tiempo de estancamiento, así como un tiempo de transición al orden y la paz rigen a su vez para el hombre individual, la sociedad que éste conforma y la tierra que habita, porque estos tres planos coinciden sincrónicamente en una interdependencia particular en el espacio, en un tiempo dado.

La falta de humanitarismo en nuestro modelo económico y la conducta antiecológica no son más que el tirano egoísta encumbrado en el interior de cada hombre, proyectado allí afuera en un mundo estancado en su proceso evolutivo. En el plano del alma individual, el monopolio es del verbo oscuro obsesivo que rumia todo el día latiguillos que asfixian, pensamientos equivocados que sugestionan negativamente  enturbiando las emociones y perturbando la psicología.  El estancamiento en el alma es su desencuentro con el espíritu.

Los lados oscuros de la psiquis, donde el hombre vive la gran parte del tiempo -sino todo el tiempo-, no son ecológicos ni humanitarios. Cuando uno está a merced de su ego come y bebe de más, se entrega a mecanismos autodestructivos y costumbres ruines a costa del deterioro inevitable y la devastación del cuerpo y la psicología. Los malos “hábitos”, con los cuales transigimos a diario, no hablan más que del propio “hábitat”, el lugar interno y externo en el que uno habita: ansiedad,  irritabilidad, egoísmo, ensimismamiento, depresión, malos modos y violencia.

Cuando el tirano oscuro del ego señorea sobre los aspectos superiores del ser, el espíritu sufre de pobreza, de hambre,  de inanición, el corazón  es devastado por  las emociones negativas, la energía es diezmada y el cuerpo enferma… También en el plano del hombre los dos frentes concretos de lucha para el cambio son la pureza del pensamiento,  que hace a la persona inteligente, humanitaria y  amorosa, y un ascetismo  corporal que subordine los instintos básicos a las necesidades espirituales del ser. Cada hombre que toma el compromiso y revoluciona su vida en este sentido, se convierte en la esperanza viva del mundo entero.

En la sociedad, salir del estancamiento requiere de grandes esfuerzos y de hombres creativos, humanitarios, que vislumbren los gérmenes del orden y accionen en esa dirección. En uno mismo, el gran hombre que pone fin al estancamiento no es otra cosa que el Espíritu que toma las riendas del alma. En la sociedad, el gran hombre es el noble, el recto, en posición de poder. En el individuo es la soberanía de los nobles ideales sobre  el ego, el dominio del humanitarismo y del amor incondicional sobre los ávidos intereses sensoriales y materiales, la primacía de la verdadera conciencia moral sobre la inconciencia ciega  autocentrada, destructiva y autodestructiva.

La posibilidad de hacer esfuerzos, el ejercicio de la voluntad  recién comienza cuando se despierta la inteligencia y comprende  las Ideas arquetípicas, los valores humanos  y  las potencialidades del ser y se siente verdadero arrepentimiento  por vivir violando las leyes espirituales y las de la naturaleza. No puede curarse nadie que desconozca que está enfermo.

Los gérmenes de un hombre nuevo están en aquél que intenta alimentarse bien, contactarse con la naturaleza, tener una sexualidad normal, aquél que busca despertar su entusiasmo, que entrena su cuerpo, dinamiza su energía vital, cuida a su corazón de las emociones negativas y anhela aprender a amar incondicionalmente, cultiva pensamientos puros, tiene un romance con las Ideas y anhela ser humanitario, digno, al servicio del Espíritu, y por sobre todas las cosas anhela ser uno con Dios.

Los gérmenes del tiempo nuevo están a su vez en el individuo que despertando a la conciencia moral se siente con el deber  de aprender a educar a todos los seres en los principios del verdadero humanitarismo y conciencia ecológica, tomando para sí la responsabilidad sobre toda la gran familia humana, estimulando a una vida armónica, plena y digna en los principios universales de una moral verdadera.

A la luz de este análisis se desprende la urgente necesidad de trabajar en la educación como punto de inflexión imprescindible para el cambio de paradigmas que posibilite el rescate de los valores esenciales en el hombre y un nuevo “contrato social”, más humanitario e integrador, en pos del mayor bien común para toda la Humanidad.

Un hombre nuevo es posible.
Un mundo nuevo es posible,

Para que el alma humana esté en paz debe estar religada a Dios, si un hombre no encuentra la paz internamente va a proyectar su guerra contra todo el mundo. Si no se satisface el hambre de trascendencia del ser humano, van a sufrir pobreza todos los aspectos superiores del ser y se va encumbrar lo vulgar sobre su nobleza intrínseca. Si no señorea el Espíritu sobre su alma, el cuerpo será ultrajado por pulsiones autodestructivas. Si un hombre no es dueño de sí mismo será esclavo y cómplice de un mundo injusto, tiránico y depredador de los derechos humanos y de la ecología.

La evolución del alma humana y la posibilidad de un mundo nuevo justo y humanitario son una misma realidad.

Las leyes que rigen la mutación de los tiempos son inmutables. Toda la naturaleza nos habla de la resurrección de la Luz. Todos los mitos solares enseñan las pulsiones escerales de fe, esperanza y amor ya que la luz sepultada en la noche más oscura del año siempre renace… Quien tenga un vislumbre de las leyes perpetuas y cultive en su alma la conciencia es en sí mismo un germen de la transición a los tiempos de paz…Y no le queda otra opción más que ser un educador, un agricultor que siembre con amor sus semillas de luz… Un hombre del Cántaro que ayude a saciar la sed del peregrino en el desierto de la existencia…

(extracto de “El tiempo del estancamiento y de la transción al orden” PDF)*

*La Escuela de Conocimiento El Cántaro ha hecho un estudio exhaustivo sobre las condiciones actuales de existencia que sufre la sociedad, el individuo y la naturaleza, y que constituye el basamento de su proyecto educativo, por lo cual invitamos a su lectura, con el objetivo de difundir y convocar a la adhesión de todos aquellos que creen en la posibilidad de construir un mundo nuevo, más justo, inclusivo, tolerante, amoroso y armónico. Un mundo en paz.

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