Las supuestas abusadas sexuales: ¡Desenmascaradas!

El odio y resentimiento que tienen estas tres siniestras mujeres a consecuencia de que su Maestro, que por desinterés, no las hizo “felices” sexualmente como ellas hubieran querido, las llevó a tramar, un fatal plan malévolo, el plan que encajaba perfecto en sus elucubraciones y malicias: abrir una causa por abuso sexual, cosa que es difícil de probar, pero, con ello, se aseguraban que el Maestro esté igualmente en la cárcel.

Las tres acusadoras están embebidas de veneno y de odio, pero de las tres, es Estefanía Lombardi quien arenga a las otras dos y realiza todos los entretejidos oscuros entre los diferentes puntos clave necesarios para su plan malévolo, es decir, toma contacto con distintas personas que han trabajado en negocios pertenecientes a discípulos de escuela, o personas que se han ido de la escuela en algún momento, para que declaren en contra y digan una u otra cosa que convenga al caso.

Si bien pienso que ninguna de las tres mujeres tenía ninguna patología psiquiátrica, el recuerdo me trae anécdotas que me hacen pensar muy seriamente en que presentaban un grado de ilusionismo, de histeria y de siniestro tal, que seguramente han fantaseado con el deseo de ser violadas o abusadas sexualmente.

Recuerdo la escalofriante historia con la que llegó a la escuela Estefanía Lombardi: desde su adolescencia y hasta su juventud mantuvo relaciones sexuales con la pareja de su madre a escondida de ésta, luego su hermana hizo lo mismo, y finalmente Estefanía se lo robó. Ella en realidad planteó el caso como “el siniestro que había abusado de ella” pero el Maestro le señaló que dejara de ver la degeneración en ese hombre y viera su propia degeneración primero. Obviamente nunca entendió nada y así comenzó su odio, su resentimiento, por no querer observarse. Ella manifestaba que este señor tenía una especie de “dominio psicológico sobre ella”  y no podía por ese motivo, poner freno a la situación. Vale aclarar que este hecho había transcurrido en Buenos Aires. Unas semanas después de relatada la historia, nos cuenta que, ¡oh casualidad! estaba casi segura de haber visto al siniestro personaje, ex pareja de su madre, que, es necesario aclarar, no tenía ni la menor idea del paradero de Estefanía, en la ciudad de Córdoba, a unos metros de donde ella estaba trabajando. Ahora me pregunto: ¿Sufrió realmente reiterados abusos sexuales en su adolescencia y juventud? ¿O tenía ardorosos deseos inconscientes de mantener relaciones sexuales con este hombre y por eso continuó con esta situación durante muchos años? ¿Y, no es una suprema casualidad el hecho de que este supuesto abusador, se haya aparecido en Córdoba para buscarla a ella cuando ni siquiera tenía idea en que ciudad o provincia estaba viviendo Estefanía? ¿No habrá sentido ganas Estefanía de que se aparezca este personaje de nuevo para continuar con su fantasía morbosa de querer ser abusada y por ello  imaginarse que lo vio, cuando en realidad nunca estuvo ahí?

Y ahora, realiza la misma acusación sobre el Maestro: haber sido abusada reiteradas veces durante mucho tiempo… etc. etc. etc. ¿Quién puede creerle? Una falsa acusación sobre aquel, que como todos presenciamos en varias situaciones, intentó salvarla de la locura en la que estaba entrando y de la que a veces es muy difícil volver, pero bueno, por lo visto siguió adelante ¡y va empeorando!

De María Kohan, recuerdo una sola anécdota: pero como dice el dicho “para muestra sobra un botón”. Era una chica bonita de esas consideradas bastante pícaras, del estilo de las coquetean con todos los hombres. Una vez sucedió un episodio con uno de los discípulos de escuela, que estaba casado y tenía ya varios hijos. En dicha situación, ella coqueteó tanto con él, que el caballero en cuestión, casi cediendo a su influjo, hizo un intento de aproximación y luego fue reprendido por todos nosotros por haberse desubicado con aquella “señorita”, más allá de que su mujer casi lo hecha de su casa. Un tiempo después y al ver el modo en el que María se comportaba con todos los hombres, con quienes actuaba de la misma manera, nos dimos cuenta que ella había provocado adrede dicha situación.

Me pregunto, María Kohan, ¿No estaría buscando una situación extrema  de semejante índole?¿No estaría buscando la  particular situación con un hombre donde pueda colmar la raíz de su imaginación degenerada diciendo “¡oh, este hombre quiso abusar de mí!”?

De Maya Lavayén tengo un par de recuerdos. En principio era una mujer delgada, más bien diría escuálida, y de carácter un poco neurótico. Se la notaba siempre resentida con su esposo, por los duros problemas económicos por los que transitaban a veces. Pero lo que más me llamaba la atención era el grado de fantasía mental que tenía a cerca de la creencia y  apariciones del mundo mágico y de los espíritus. Creía en las hadas, los duendes, los gnomos, los amigos invisibles y no sólo creía sino que decía verlos, hablaba muy seriamente de ellos sólo con las personas que eran de su confianza, porque desde que había entrado en la escuela el Maestro estaba intentando evitar que se volviera loca, y ya no se animaba a decírselo a todo el mundo.

A una persona con un grado de delirio semejante, que era capaz de pensar y hablar todo el día en este tipo de ilusiones y creencias fantasiosas que nada tenía que ver con la enseñanza que se transmitía en la escuela, sumado a esto, la escasa canalización de su energía sexual por la mala relación que tenía con su esposo, ¿no habrá sido una más de las tantas fantasías, el deseo de ser abusada sexualmente para colmar las ansias que no podían darle sus irreales ilusiones místicas? ¿Es decir, no se habrá imaginado un abuso sexual?

La verdad es que creo que si se imaginaba tantas cosas, también puede imaginarse esto.

Lo dejo a la simple reflexión de quien quiera pensar las cosas con un poco de coherencia.

Este es mi testimonio como discípula, esta es mi percepción de las cosas, estoy dispuesta a declarar lo que haya que declarar en nombre de la verdad y la justicia por el bien de todos.

P.D. No doy mi nombre porque he sido amenazada con ser encarcelada al igual que Miriam Macías, pero si se va a realizar justicia estoy dispuesta a declarar, no tienen más que pedir los datos de este documento.