Las sectas destructivas y las escuelas de conocimiento

Lo incauto y poco preciso de ciertas definiciones o fórmulas que pretenden, a manera de receta de cocina, explicar o clasificar fenómenos complejos que requieren un estudio de mayor hondura, por ejemplo, en el caso de lavado de cerebro, llevan a calificar también como secta destructiva a grupos cuyos intereses son precisamente todo lo contrario: ayudar al crecimiento armónico y conciente del ser, al perfeccionamiento de la cultura, y cuyos móviles son exclusivamente de servicio humanitario: las escuelas de conocimiento.

El fenómeno de las sectas destructivas existe, y su peligrosidad puede reducirse a los siguientes términos:
-Obediencia total a un líder carismático y fanático.
-El ingreso a una vida en comunidad luego de haber roto todos los lazos sociales.
-Supresión de las libertades individuales y el derecho a la intimidad, junto con un rechazo por la sociedad y sus instituciones.
-El lavado de cerebro o proceso de reforma del pensamiento.
-Reducción a la esclavitud luego de la apropiación del patrimonio de los afectados.

Todo esto matizado con promiscuidad, corrupción, drogas, orgías, con el consiguiente daño físico, psíquico y moral. Semejante flagelo ha aumentado de forma alarmante los últimos años, como lo atestiguan numerosos investigadores, posiblemente como consecuencia de la crisis de valores en la que vive confuso y desorientado el hombre actual.

Las definiciones de los investigadores fueron algunas correctas, otras ambiguas, clasificaciones incompletas o demasiado generales como para precisar algo. La intención inicial fue correcta; alguien tenía que poner límites a estas manifestaciones desequilibradas. Pero hubo un error común en todos estos investigadores, ninguno tuvo en cuenta en su actitud indiscriminada, la posibilidad de existencia de grupos con finalidades evolutivas. Escuelas de conocimiento cuyas metas son la búsqueda de la armonía y el servicio a la humanidad. Tal vez motivados por desconocimiento, ignorancia, falta de conciencia, o simplemente por la antinomia de lo que se quiere combatir, se gestó también la figura de un líder fanático antisectario que pervierte sus móviles originales de investigación y los transforma en una persecución indiscriminada con metodología fascista de la Santa Inquisición. La cuestión es que la falta de discernimiento fue creando en la opinión pública una especie de obsesión neurótica antisectaria que raya en la psicosis, y que como toda media verdad o conocimiento parcial está destinada a engendrar error y ser contraproducente.

Debido a la ambigüedad en el lenguaje respecto la coerción psicológica, toda una ley puede estar desacreditada y ser poco efectiva, o causar daños irreparables por falta de justa discriminación entre una secta y una secta destructiva, o más específicamente entre una secta destructiva y una escuela de conocimiento.

Por ejemplo, únicamente se podría diagnosticar exposición intensa a un programa de Persuasión Coercitiva si la mayoría de los miembros de este tipo de agrupación sufre los síntomas característicos de dicho crimen:

1. Deterioro físico.
2. Mirada en blanco, extraviada o evasiva.
3. Respuestas estereotipadas e irracionales.
4. Desórdenes disociativos.
5. Alucinaciones.
6. Reducción de la capacidad cognoscitiva.
7. Inadaptabilidad.

Es posible que para llegar a producir semejante cuadro psicopatológico se hayan producido los siguientes pasos previos: adoctrinamiento, debilitamiento orgánico, supresión de la individualidad, manipulación de la sexualidad, etc. llevados a extremos y de una forma premeditada por un organismo perverso de poder, lo cual no es el caso de la mayoría de las actualmente consideradas sectas destructivas, donde se producen otros fenómenos psicológicos relacionados con infrasexo, fanatismo, megalomanía, etc.

Ahora bien, tratar de hacer extensible este Programa Coordinado de Persuasión Coercitiva a fenómenos más generales de sugestión, imposición, convencimiento, es diluir demasiado un crimen de características bien definidas y entrar en un terreno paranoico donde todo pasaría a ser adoctrinamiento. La sugestión, la persuasión, la imposición, la reforma del pensamiento, el adoctrinamiento, son fenómenos interrelacionados. Las masas responden a la sugestión del momento. El hombre masa puede ser convencido por cualquier teoría, por irracional o ridícula que sea, si la misma está bien llevada.

En la escala individual es válido decir que un hombre siempre intenta convencer o ser convencido, persuadir o ser persuadido. Todo el mundo sugestiona o es sugestionado. Recordemos que las opiniones de las personas son el resultado de contenidos adquiridos (algunos en la infancia) y fijados por repetición. Y por este mismo fenómeno se mantienen los parámetros culturales, la moral convencional y la moda.

Las sectas destructivas se manejan con este tipo de psicologías influenciables, víctimas de cualquier tipo de adoctrinamiento. Un gran porcentaje de la humanidad responde a estas características psicológicas. Debemos prestar atención al fenómeno de la sugestión, porque casi todo el material de pensamiento del hombre ordinario tiene esta fuente externa. En él nada es propio, todo es adquirido. Sin embargo, se hace evidente la necesidad de una diferenciación: hay sugestiones benéficas y otras que producen daño, que mantienen al hombre dormido, que lo llevan a la destrucción. Entre las primeras, las benéficas, es innegable que podemos ubicar la sugestión positiva que ejerce un médico sobre su paciente. Si bien este aspecto no es tenido en cuenta por todos los profesionales aún, es bien conocido el hecho de que una persona enferma tiene más posibilidades de curarse si cree en el médico. Los métodos pedagógicos que incentivan el desarrollo de determinadas facultades en los niños trabajan sugestionando positivamente en pos de que el niño venza posibles autolimitaciones.

Los medios masivos de comunicación ejercen gran poder a través de la repetición, que graba en el subconciente todo tipo de información. Este material subconciente guía la vida de un individuo que aún no logró el pleno desarrollo de sus funciones. En este sentido es valioso el aporte de los programas de divulgación científica, por ejemplo, de corte ecológico, que introducen y graban la idea del respeto por la vida y el medio ambiente. La iglesia católica, así como todas las grandes religiones tradicionales intentan acercar nuevos fieles y reforzar el convencimiento de los ya devotos a través de la repetición incesante de la doctrina, con el afán de introducir datos espiritualizantes en un hombre preso de los intereses materiales.

Muchas veces, la posibilidad de introducir nuevos datos en el bagaje de pensamiento de una cultura, de reformar los pensamientos de toda una época, ha permitido un impulso nuevo para toda la humanidad. Recordemos en este sentido las modificaciones que siguieron a teorías como las de Einstein en Física o Freud en Psicología.

Los medios publicitarios, los entes políticos, introducen a través de la sugestión, la reforma del pensamiento, como un líder sectario.
El tan generalizado consumo de cigarrillos y alimentos artificiales que perjudican la salud, hasta el punto de provocar la muerte, no es más que un lamentable ejemplo de una actitud fomentada por la sugestión por repetición. Innumerables empresas comerciales internacionales con gran poderío económico aumentan sus ingresos llevando a un alarmante porcentaje de la humanidad a consumir productos de dudoso beneficio. Una nueva “elección” del hombre masa que no tuvo origen en la propia iniciativa. En el ámbito político, centenares de personas se ven arrastradas a comportarse como bárbaros siguiendo a un líder que asegura preocuparse por el bienestar del pueblo. Mentes sugestionadas que no miden las consecuencias de sus actos.

Los medios de comunicación también actúan como factores de adoctrinamiento, fijando por repetición y muchas veces intencionalmente, datos de degradación de la cultura a través de la selección parcial de escenas de violencia, corrupción, infrasexo y caos y sepultándolas en la mente subconciente de la gente. De esta manera se fija en el pensamiento una impotencia e imposibilidad de introducir cambios constructivos en la sociedad. Actualmente hay más corrupción, violencia, ilegalidad e infrasexo en las calles, revistas, cine, televisión, radio, diarios, publicidad, etc. que en todas las sectas destructivas que existieron a lo largo de todos los tiempos.

Pero hay ciertos individuos que sólo pueden ser convencidos de algo si la idea ya está en germen en ellos. Son personas con una fuerte individualidad, que poseen ideas propias, patrones propios de conducta, que se sobreimpusieron a la estructuración paterna, a los tabúes culturales. Hombres que sometieron a crítica todos los conceptos y lograron sus propios conceptos mentales. Estos hombres han conseguido reemplazar el accionar de su aparato formatorio por funciones superiores del centro intelectual, liberando sus pensamientos de límites que existen en la mente grupal colectiva. Logrando así nuevos enfoques sobre el mundo mediante su razón esclarecida.

Hay entonces dos tipos de reforma del pensamiento:
1) Técnicas de sugestión basadas en la repetición de una doctrina, sea falsa o verdadera.
2) Metanoia, palabra griega que figura en el Nuevo Testamento, por lo general mal traducida, pero que etimológicamente significa: cambio de mente necesario para seguir un sendero de evolución; cambio de mente en el sentido de logro de nuevos significados que acrecienten la comprensión y permitan una visión más amplia de la realidad.

Una secta destructiva desestructura la personalidad en pos de la destrucción. Una escuela propicia el hacer pasiva la personalidad para que esté al servicio de la esencia, intentando eliminar pensamientos patógenos, parásitos, incorrectos, autofrustrantes, emociones negativas, hábitos autodestructivos, etc. De acuerdo con lo explicado anteriormente, entre el lavado de cerebro o Programa Coordinado de Persuasión Coercitiva y todos los fenómenos generales de sugestión, hay una gran diferencia de escala. El crimen de la violación física, psíquica y moral que comprende el lavado de cerebro propiamente dicho fue realizado, por ejemplo, en campos de concentración, adiestramiento de grupos guerrilleros, terroristas, prisioneros de guerra y excepcionalmente en sectas como la protagonista de la matanza de Guyana, es decir, grupos que no vacilarían en cometer los crímenes más bárbaros e irracionales justificándolos en pos de un ideal.

Como vemos, la ambigüedad y falta de discriminación en una ley que pretende combatir el delito, puede llegar a ser tan criminal o más aún de lo que pretende eliminar, y si a eso le sumamos la actitud de ciertos sectores de poder inconfesables que temen el avance de una ideología intrínsecamente revolucionaria, ya que intenta no un cambio intrascendente sino la transformación de un ser egoico y materialista sumido en un sueño colectivo de felicidad consumista, en un hombre libre y conciente, se aclara perfectamente la relación entre la manipulación mediática del grupo monopólico Clarín, el juicio de Santa Inquisición que se ha hecho con la escuela El Cántaro y el maestro Mehir, la corrupción judicial y los sectores rancios y conservadores a ultranza, utilizando un instrumento maquiavélico, la ambigua ley anti-sectas, para eliminar de la faz de la tierra todo asomo de idealismo.

Si deseamos auténtica democracia, si creemos en la posibilidad de libertad y justicia, urge la revisión de un instrumento falso, ambiguo y de oscuras intenciones inquisidoras: la ley anti-sectas.