Fortaleciéndose como hombre

En estos tiempos donde se dicen públicamente tantas mentiras acerca de él y de su Escuela, me siento en mi deber de comunicar mis vivencias al respecto. Tengo 29 años, soy emprendedor y empresario, tengo un buen pasar económico y gano varias más de lo que en general gana la gente a costa de una esclavitud consensuada. Tengo una salud excelente y hace tal vez una década que no enfermo. Pero no puedo decir que todas estas cosas las tuve siempre, no, todo lo contrario.

Cuando conocí a Mehir tenía 17 años y era un producto más de la cultura en que nos tocó nacer. Mi familia era la típica familia de clase media, que tras una fachada de “normalidad”, esconde problemas, degradación, incomunicación, violencia, etc. Todo mi ser estaba hambriento y sediento de otra “posibilidad”.. Con vicios, tanto psíquicos como somáticos, como el cigarrillo. Y si miraba alrededor, a familiares o amigos, veía que todos padecían de lo mismo, con mayor o menor “compensación”…

Al conocer a Mehir, tuve otra posibilidad de vida, más real, alguien que no cae dentro de ninguno de los moldes que acostumbramos a ver en la sociedad. Espiritual verdaderamente, lleno de vida y entusiasmo. Músico brillante, pero no como nos muestran que son los músicos de la sociedad, bohemios irresponsables en la mayoría de los casos. Él está lleno de firmeza y rectitud. Guerrero excepcional, pero sin una pizca de violencia. En fin, alguien virtuoso en quien en un instante reconocí como mi Maestro.

Su filosofía no especulativa y basada en hechos reales, tan trascendente y a la vez tan concreta, me agradó desde un primer momento. Alguien por primera vez me enseñó a vivir más intensamente, con una búsqueda pero también con un mapa… Y de a poco fui entendiendo lo que significa cuestionar, y a la vez ser íntegramente responsable, ético. Para la filosofía de Mehir, valía y vale más una persona ética, correcta, honorable, a una pila de conocimientos adquiridos de los libros. Pero también es tan hábil y tan sagaz, que ninguna “mascara de rectitud” es capaz de durar mucho tiempo frente a él. Por este motivo, naturalmente que hay enemigos de Mehir.

Pero no quiero decir que todos los cambios se debieron al mero hecho pasivo de conocerlo; más bien, con el Maestro como ejemplo viviente, conocí el método de su enseñanza. Y la propia perseverancia en los entrenamientos, estudios, y en la práctica de todos los métodos de adiestramiento (en cuerpo, emociones, psicología, etc), bajo su sabia conducción, obró en mi cambios que ninguno de mis familiares y allegados pudo ni puede negar. Dejé el psiquiatra, quien no supo explicar los motivos de mi mejoría; abandoné todo tipo de vicios; me fui fortaleciendo en todos los aspectos (físico, emocional, mental, económico, etc).

Por supuesto que antes de construir un mundo nuevo, hay que destruir el viejo; y comprendo que es esta una de las razones de que los verdaderos Maestros sean criticados y mal comprendidos por aquellos que carecen de la amplitud mental para captar una
enseñanza completa. Se agarran de una pequeña parte, la sacan totalmente de contexto, le dan dimensiones totalmente irreales, y condenan basándose en eso. Es esta la explicación de lo que han estado haciendo los medios (como la Voz del Interior), los
cuales a mi entender no son sino canales de expresión, pasivos y corruptos, de poderes agraviados que obran por detrás.

Pero quiero concentrarme aquí, no en la ya conocida degradación de la cultura, sino en mi propia experiencia real como discípulo de Mehir a lo largo de 12 años. Me produce risa leer en los diarios acerca del “lavado de cerebro” y la supuesta “explotación”. La Escuela El Cántaro es para convertirse en un auténtico educador de los valores reales, por lo tanto se aprende ante todo a ser fuerte, íntegro, responsable de los propios actos y de todo lo que a uno le aconteció y acontece en el teatro de la existencia.

Y si alguien asume esta noble responsabilidad y entereza, y que osa conocerse a sí mismo, se le da en llamar –en distintas épocas y contextos- como “Guerrero”. Ninguna palabra se ajusta tan bien al intento de cualquier persona que se yergue ante esta gran batalla que es la “Vida”.

En mi caso, mis padres, abuelos, hermanos, etc, no son enemigos de Mehir. De hecho, veo que los padres agraviados que sí lo son, se cuentan con los dedos de una mano. ¿Cómo odiar o condenar a la persona que fue motor de tantos cambios positivos en un ser querido? Más bien, sé que mi familia está contenta conmigo y agradecida con Mehir. Si decidí irme de la ciudad a vivir a un lugar más natural, ¡no detestan a Mehir por haberme alejado de ellos! En todo caso, vienen a visitarme en cuanta ocasión encuentran, soñando en voz alta con comentarios como: “si tan sólo pudiera dejar la ciudad y vivir en un lugar asi…” Con ternura, trato de explicarles que “se puede”, pero veo cómo, extrañamente, la vida de las personas está metida dentro de moldes en extremo poderosos, y como –mas extraño aun- pareciera ser que “vivir felíz”, acorde a los propios anhelos, es algo que “no se puede”, sencillamente “no se puede”. No quiero decir que yo sea un liberado viviente o que no vivo dentro de moldes; sólo intento expresar que hay formas de vida mas próximas a una vida real, intensa, plena, sana, la cual –gradualmente- puede conducir a la Libertad; y que los condicionamientos que heredamos de la Cultura son harto asfixiantes.

Reflexionando, veo cómo el acto último de una cultura degradada, como si fuera la corona de los actos atroces de barbarie, es la persecución, condena, tortura y hasta matanza de los Sabios e Iniciados. Y triste, lo evidencio en la historia. Con asombro vuelvo a constatar lo que tantos Maestros han dicho: “la humanidad, en esencia, no ha cambiado mucho…” ¡Pero esto no debe desanimarnos!

Justamente, esta humilde carta que me dispuse a escribir, humilde pero absolutamente real, quiero que sirva como inspiración de la fortaleza y el valor de defender los ideales, señalando la corrupción sin transigir con ella.

Por eso, pido:

¡LEVANTEN EL PEDIDO DE CAPTURA HACIA EL MAESTRO MEHIR!

¡PERMITAN QUE LA ESCUELA EL CANTARO PROSIGA LA CONSTRUCCIÓN DE SU INSTITUTO!

Y así, que las puertas abiertas de una institución íntegramente luminosa sirva para: por un lado, invitar a toda la sociedad a que vean con sus propios ojos que lo que dijeron los medios es una vil mentira, y que no es una “secta destructiva” sino una “Escuela para el
desarrollo armónico del ser”. Y por otro lado, sirva para que más buscadores que andan por el mundo sedientos de conocimiento verdadero, tengan mayores herramientas para erguirse ante la vida, como “guerreros”…