El Instituto El Cántaro

Instituto El Cántaro

PROXIMAMENTE COMIENZA EL DESARROLLO DEL INSTITUTO EL CÁNTARO

Aún transitando el momento más difícil de toda la trayectoria de la Escuela de Conocimiento El Cántaro, sus miembros han decidido dar curso al proyecto que estaban desarrollando antes de que se desatara esta injusta persecución ideológica, encubierta, corrupta y mentirosa; porque creemos profundamente que esta enseñanza es necesaria en la sociedad y que son muchos los que pueden beneficiarse con ella, y porque este proyecto es una forma de dejar manifiesto que el sustento de la enseñanza de Mehir son los ideales, el humanitarismo y la convicción de que en una verdadera educación en estos valores radica la única posibilidad de cambio armónico para una sociedad que atraviesa una fuerte crisis de valores.

 

Hoy, con las fuerzas renovadas y los bríos que este año de lucha nos está dejando como fruto más precioso, ponemos en marcha la rueda una vez más, con más energía y con más convicciones que nunca, porque el haber sido víctimas de la degradación del ser humano en general y de la llamada “Justicia” en particular, nos da la pauta de que la sociedad necesita desesperadamente rencauzar su meta trascendente, reafirmar los valores más básicos para el desarrollo armónico de los individuos, recordar lo que es la moral, lo bello, lo bueno, lo verdadero, y así lograr, a la vez, el bien propio y el mayor bien común…

 

EL PROYECTO

La primera etapa de este emprendimiento consistió en el desarrollo de instructores cabales, hombres y mujeres que más allá de su saber y destreza en una disciplina determinada, pudieran constituir un ejemplo de virtud. Nuestro maestro ha impartido enseñanza por más de cuarenta años, y sin dudas lo seguirá haciendo por muchos más, y en todo este tiempo han sido cientos, miles, las personas que han recibido un adiestramiento armónico, cuyo fruto hoy se hace palpable en personas íntegras, en el intento permanente e inflexible del bien y la nobleza.

En paralelo a la formación de instructores, durante todos esos años se hizo un trabajo muy fino de reconstrucción de la Magna Doctrina, tarea que concluyó en una coincidencia significativa, poco tiempo antes de que se desatara esta desatinada persecución ideológica. La concreción de esta tarea sagrada, la Magna Doctrina Reconstruida, que constituye una verdadera escala santa que religa a la Tierra con el Cielo, hace que los misterios más profundos de la existencia se vuelvan accesibles y proporciona una metodología, un verdadero mapa de conocimiento, que no adhiere a una única religión sino a todas, una influencia integradora que la humanidad necesita con urgencia.

Habiendo cumplido esta primera etapa, teniendo los instructores mejor calificados para transmitir esta valiosa enseñanza, comenzamos hoy la segunda etapa de este emprendimiento altruista: la apertura de su enseñanza a la sociedad, que va a llevar a la expansión del nivel de ser de muchos individuos, niños y adultos, en un crecimiento armónico de su ser.

LOS PILARES

El hombre tiene necesidades básicas bien concretas y precisas, necesidades instintivas de alimento, salud, sexualidad, familia, vivienda, trabajo, transporte, etc. El proceso de sociabilización nace a su vez como una genuina forma humana de asegurar estas necesidades básicas con máxima eficiencia. Y con la sociedad simultáneamente van surgiendo nuevas necesidades: comunicación, organización, normativa, educación… y se comienza de esta forma el proceso de culturización. El ser humano inicia así el camino de trascender el ciclo vital animal; en ese proceso de culturización comienzan a dinamizarse los distintos arquetipos latentes o necesidades humanas esenciales, que lo llevarán a la consumación de un destino superior en la escala de los seres.

Cuando una sociedad llega al punto de haber cumplido estos aspectos de infraestructura, al menos mínimamente, comienzan a potenciarse otras necesidades, más allá de las biológicas y sociales, que conforman lo que podemos llamar la superestructura cultural de la sociedad. Se trata de necesidades superiores para la mente práctica y que germinan a partir de tener la vida primaria resuelta. Así, Ciencia, Arte, Filosofía y en la cúspide, la Religión, configuran los peldaños de trascendencia y la consumación de los anhelos más íntimos de todo hombre.

En tiempos remotos, en las llamadas culturas en “edad de oro”, Ciencia, Arte, Filosofía y Religión no eran consideradas distintas “disciplinas”, sino que formaban parte de una misma sabiduría sagrada, el camino de la armonía, y se propiciaba así el desarrollo y perfeccionamiento del alma para que ésta llegara a la consumación de aquello para lo cual cada individuo fue creado.

La cultura que no recibe la atención de estas necesidades superiores del alma mediante un conocimiento muy preciso de lo que éstas implican, comienza su proceso de decadencia. En cambio, aquella que incluye como parte de su funcionamiento estos conocimientos, comienza su desarrollo, su verdadera evolución. En la Historia, estas sociedades evolutivas se conocen como las “épocas de oro” de las diferentes civilizaciones.

Por su parte, la decadencia es un proceso lento a la apreciación del hombre, casi imperceptible en su acontecer, pero a medida que la cultura decae, van surgiendo efectos y consecuencias evidentes. El hombre, en un mecanismo de defensa psicológica, ve estas consecuencias como hechos nefastos aislados, y no llega a percibir que todos ellos son, en realidad, secuelas de una misma caída cultural inexorable que envuelve a toda la sociedad. En nuestra cultura resulta evidente que el proceso de decadencia viene dándose hace siglos, milenios, haciéndose tangible hoy más que nunca el ocaso de una época de oscuridad de la conciencia que implica a la humanidad toda. No existen hoy fenómenos aislados de culturización, como ocurrió en su momento con Egipto, que brillaba en su esplendor, mientras otros pueblos pervivían en un tremendo primitivismo; o en una etapa más reciente, el Tíbet, que pudo mantenerse próspera y pacífica culturalmente gracias a un aislamiento geográfico protector, hasta que fue tristemente invadida.

Hoy, con la globalización, en la era de la tecnología y la informática, no existen posibilidades de aislamiento, el mundo entero está sumido en la misma decadencia sin la posibilidad de fenómenos aislados de culturización.

Vemos la decadencia en la ciencia, que está absolutamente desgajada del Espíritu, escéptica y fría, cuyos objetivos muchas veces no son para perfeccionar las potencialidades humanas sino para la destrucción del hombre por el hombre. Lo notamos en igual grado en las manifestaciones artísticas actuales, que no representan, como antaño, un puente exquisito que une intuitivamente al hombre con los misterios más profundos de su propia existencia… sino que son simplemente manifestaciones ego centradas, como una forma de enaltecer al propio artista más que al arte mismo y que, en la mayoría de los casos ni siquiera cumplen con una función estética.

La filosofía en estos tiempos no da muestras de ser mejor: se limita a ser una exposición meramente sofista y especulativa, perdida en las cuestiones más superficiales sin ahondar en los gérmenes de las Ideas, y que, por supuesto, no tiene nada que ver con la verdadera ciencia del pensamiento.

Y, en la cima de esta escalera pervertida en la que vivimos hoy, la religión -en el mejor de los casos- es un cúmulo de prácticas y dogmas huecos, vacíos de la luz del significado, que en vez de religar al hombre con Dios, lo separa y aleja, generando en los supuestos fieles prejuicios, temores, represiones y disociaciones.

 

El Cántaro propone recuperar valores que fueron degradados a lo largo de la historia, pero no en una actitud retrógrada, sino totalmente integrados a lo más vanguardista de esta sociedad, favoreciendo el desarrollo armónico del ser y el despliegue de todas las potencialidades de cada individuo, sin dejar de lado lo más valioso de las conquistas del hombre actual.

El Cántaro, luego de un trabajo de más de medio siglo de erudición ha logrado reconstruir los fragmentos de las verdaderas Ciencia, Arte, Filosofía y Religión, y reunirlas en una enseñanza armónica, un puente que une al hombre y su entorno visible con los misterios más profundos que lo sustentan. Y así, como un leño que sirve de alimento a la llama, El Cántaro busca nutrir la necesidad más íntima del Ser, su hambre de trascendencia, que permite la consumación de su propio e intransferible destino como individuo creador.

Esto es El Cántaro.

 

LAS DISCIPLINAS

El Cántaro ha reunido lo más valioso de las enseñanzas de profetas e iniciados que han dejado su huella a lo largo de la Historia, y creado un sistema de integración a través de las distintas disciplinas que recogen lo puro de lo puro de todos los grandes caminos de realización del ser. Las mismas se transmiten en un sistema de seminarios de fin de semana, que los interesados pueden tomar libremente en forma aislada según los temas o disciplinas de su particular interés; o en el formato de clases regulares semanales, mediante una cuota mensual. De esta forma, la persona tiene la posibilidad de acercarse al Instituto tomando un seminario específico, de la disciplina que más le gusta o llama su atención y luego, si el curso cumplió con sus expectativas y despertó su interés, puede optar por seguir profundizando en clases regulares.

Con todas sus disciplinas, el instituto comprende un conocimiento y una metodología especializada para cada peldaño de la escalera evolutiva:

  • Una alquimia psicológica para la purificación y desarrollo de la mente y las emociones, la transmutación de todos los conflictos y sufrimientos inútiles del alma en sabiduría y amor;
  • Un arte consagrado, en la escuela de juglares como puente mágico a través de la belleza entre los arquetipos y las formas; música, poesía, pintura, danza, consagradas a la transmisión de los misterios más abstractos mediante la comprensión del simbolismo como lenguaje universal;
  • Una ciencia de la energía para la purificación, revitalización e incremento de las unidades de vitalidad, a través de prácticas físicas sencillas pero sumamente energéticas;
  • Una educación sexual que permita una sexualidad saludable al servicio de la elevación de la conciencia;
  • Un arte marcial, el Lien Chi, destinado no sólo al desarrollo de una motricidad superior, sino para la transformación de todas las potencias vitales en fuerza energética concentrada;
  • Una Taumaturgia o medicina universal, que propicie la purificación por la eliminación de las toxinas y el cultivo energético, una medicina integral preventiva, que lleve a una auténtica salud psicosomática…

Cuerpo, alma y espíritu religados y armonizados para una vida plena,
intensa y digna que permita al ser humano cumplir con su destino,
abrazando sus deberes esenciales.

El Cántaro posee la Magna Doctrina reconstruida, depurada de los vicios y las adulteraciones generadas con el correr del tiempo. Todas las tradiciones verdaderas de todos los tiempos unificadas como una única ciencia, objetiva y verdadera, al servicio de la genuina evolución del hombre.

El Cántaro, aguas de vida, único capaz de calmar la sed del peregrino en el desierto de la existencia.