La “persuasión coercitiva” y las condiciones anormales de existencia

Las premisas completamente falsas sobre las que se basa la acusación a Mehir Indij por abuso sexual son que es el líder de una secta destructiva, que ejerce coerción psicológica sobre sus discípulos y por eso ellos lo obedecen y se someten muy convencidos de hacerlo voluntariamente.

No existe una sola prueba que demuestre ese delito aberrante, y las premisas sobre las que se basa esa suposición son completamente falsas ya que “El Cántaro” es una escuela de conocimiento, no una secta destructiva, y por lo tanto obedece a otros parámetros cualitativamente diferentes, de educación armónica  del ser y servicio humanitario, los cuales excluyen completamente  todo atisbo de   coerción psicológica o persuasión coercitiva.

Revisemos la definición de secta destructiva:  para que una creencia o fe religiosa sea peligrosa tiene que existir coerción psicológica ejercida sobre los adeptos.

Entonces… ¿qué es la persuasión coercitiva o coerción psicológica?

Es un influjo o sugestión que manipula mental y emocionalmente por el temor a un sujeto, condicionando sus respuestas a la realidad  a través de  sus debilidades.

La persuasión coercitiva tiene distintos grados de manifestación,  que van desde los miedos inculcados por educación a través de un sistema de valores errados, por ejemplo: todo el sistema publicitario en nuestra sociedad de consumo avasalla el subconciente con mensajes que afirman que la felicidad es “tener cosas” y no tenerlas es ser un fracasado, hasta lo que llamamos más propiamente “educación paterna”.

Tomemos un ejemplo, teniendo en cuenta que solo pretende ser un ejemplo, nada más, ya que la personalidad es un complejo sistema de condicionamientos, que también incluyen una estimulación positiva. Cuando un padre le dice a su hijo: “Sos un inútil, igual que tu madre… no servís para nada… ¿te crees que vas a vivir de la música…? Lo único que espero es que no fallés también en la facultad… y que seas “alguien” en la vida… porque si no, olvídate… vas a tener que trabajar y no te da el cuero… ”

Este es un cuadro habitual de cómo se condiciona por el temor a través de un mandato. Cuando el sujeto intenta hacer algo que responde a sus inclinaciones esenciales, se abre un abismo a sus pies, siente tanta inseguridad y compasión de sí, tal complejo de inferioridad, que inconcientemente rehúye toda acción que pudiera ser eventualmente desaprobada, y se refugia en la dependencia psíquica al mandato paterno y hasta en la dependencia económica. Aunque esto signifique frustración, resentimiento, violencia interior y una especie de asfixia existencial que luego tratará de atenuar con las salidas autodestructivas que ofrece la sociedad: drogas, alcohol, etc. Es un claro ejemplo de cómo actúa la educación ordinaria “programando” por el miedo a no ser, a no poder, a no ser amado, etc. A este tipo de programación basado en la persuasión coercitiva se lo llama “educación paterna” y sobre este tipo de condicionamientos inconcientes, se edifica la máscara social o “personalidad”… ¿Qué es entonces la personalidad? Una serie de mecanismos estereotipados de respuestas a estímulos externos e internos por medio de un predecible circuito de asociaciones inconcientes, a la manera de los mecanismos que estudió tan bien Pavlov en los animales…

Si a la educación paterna le sumamos todos los significados sociales transmitidos como metas de una sociedad de consumo materialista, que obedece a patrones de valoración económica, manipulados para el beneficio de unos pocos, nos encontramos con un “sistema de persuasión coercitiva altamente sofisticado”… y esto lo aclaramos con cierta ironía para que se comprenda la ambigüedad de los significados sobre los que se basa tan tremenda e injusta acusación que puede destruir una persona y una institución. Pero volvamos a las “sectas destructivas”… En una secta destructiva el líder manipulador y megalómano utilizaría el conocimiento de estas debilidades del sujeto para sobreimponer sobre su figura autoritaria a su “padre interno” y de esta manera potenciar sus miedos y manejarlo para que haga lo que él quiera. Y lo que el sujeto manipulado cree “querer”, es destructivo para él y para los demás.

Pero en una escuela de conocimiento el sujeto estudiaría sus condicionamientos negativos para desanudar esas oscuras frustraciones, provenientes de traumas de infancia, que lo tornan autodestructivo, a la vez que iniciaría el proceso de descubrir sus potencialidades más íntimas, inhibidas por los traumas o heridas psíquicas, para liberar su danza con la vida. Desarrollando y armonizando sus capacidades esenciales encontraría otra fuente de entusiasmo y aprendería a hacer conciente sus más auténticos y esenciales anhelos.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                En Este proceso  iría adquiriendo confianza y comprensión de los mecanismos sabios de la vida, así como iría reconociendo  una fuente muy profunda de alegría no condicionada que subyace en lo más íntimo de sí mismo… por lo cual comenzaría a desandar el camino de los miedos y a manifestarse más seguro, abierto, amoroso, entusiasta, esperanzado…

Cuando un sujeto en una escuela de conocimiento dice: “esta es mi voluntad…” es porque ha estudiado y desandado sus condicionamientos inconcientes negativos, y por lo tanto está en situación auténtica de ejercer su capacidad de elección y decisión. Eso no es de ninguna forma “lavado de cerebro”, sino acrecentamiento de su conciencia.

Entonces queda bien clara la diferencia entre la acción de persuasión coercitiva sobre un sujeto, realizada habitualmente en la educación ordinaria por las condiciones anormales de existencia, a través de los padres y la sociedad en general y llevada a una escala superlativa en una secta destructiva, y la acción “purificadora” y liberadora de condicionamientos negativos que es la dinámica propia de una escuela de conocimiento.

¿Cómo entonces puede haber una confusión tan grave que allane todo y llegue a identificar dos fenómenos tan cualitativamente diferentes y hasta opuestos, como una secta destructiva y una escuela de conocimiento? Sólo la más malintencionada ignorancia puede basar sobre semejantes premisas falsas una acusación para destruir la vida de una persona y una institución humanitaria. Entiéndase bien, sólo puede suceder semejante confusión cuando deliberadamente se urde un plan siniestro y criminal, que considera peligrosa la conciencia, el idealismo y las perspectivas revolucionarias que puedan transformar radicalmente las bases del sistema.

Es decir, enmascarada en una acusación de abuso sexual para injuriar y destruir socialmente a una persona y una institución humanitaria, se está desplegando el monstruo aparentemente dormido de la persecución ideológica dictatorial en un supuesto país democrático. Esta es la confusión que avala la ley anti-sectas, no discriminando de las sectas destructivas, los grupos cuya función es estimular la evolución y perfeccionamiento de los seres humanos, no reconociendo la diferencia esencial entre un líder destructivo y un sabio. Y con la subyacente fobia a toda ideología o creencia diferente.

La verdadera persuasión coercitiva es la siembra nefasta del sistema, inoculando por una educación malsana el temor a no ser, a no poder, a no ser aprobado, para lograr sus  frutos oscuros: ausencia de valores reales, refugio en placeres regresivos y ausencia de conciencia, capacidad de discernimiento y libertad del pensamiento. En otras palabras destruyendo las alas del alma