La Discriminación Ideológica

Desde que comenzó esta repudiable historia de escarnio y calumnias al maestro Mehir, estuvimos denunciando a la opinión pública el móvil de este juicio inquisitorio sin juicio: persecución ideológica, en el marco implícito de la ley nazi “anti-sectas” aprobada en Córdoba. Si bien la carátula oficial es “abuso sexual”, dijimos una y otra vez que esta mentira y calumnia aberrante trataba de inculpar por algo que no necesita pruebas y puede encerrar en la cárcel sin admitir fianza, como una trampa propia de los procedimientos siniestros de las dictaduras, y que el móvil real era una cacería y persecución ideológica.

En esta red para cazar están actuando poderes políticos y ciertos agentes interesados por la fama y el dinero como el abogado Navarro, solícito en defender a “pobres damiselas desamparadas”, que con una elemental pericia psicológica demostrarían no ser tales… No, definitivamente no está interesado en defender otra cosa más que sus intereses inconfesables. Cito ahora una respuesta de Navarro aparecida en nuestra página, como comentario a una mujer, Virginia, que citó al sufí Hakim Sanai para ejemplificar lo que habían hecho con Mehir. Ella había escrito este poema: “Cuando Mansur trató de enseñar a la jauría el secreto que la faz le había enseñado, tornóse ésta verdugo y lo destruyó…”, para analogar el comportamiento de jauría de los medios y la llamada “justicia” con el maestro Mehir.

Navarro, entonces le respondió:

Héctor Walter Navarro – julio 30, 2011

“Virginia: este texto de Hakim Sanai es utilizado por aquellos que son partidarios de que haya presuntos “conocimientos secretos”, que no se deben revelar a la gente común que anda por la calle. Esa actitud me parece asqueante, se trata de gente de lo peor que pretende ser “superior” a los demás y cree haber sido alcanzado por la “iluminación”.
Tenés que tener cuidado con gente como Sanai, que alaban los aspectos más siniestros del sufismo. Seguramente sabés que hubo un grupo sufí llamado la secta de los asesinos. Esa palabra proviene etimológicamente del árabe “hassasin” o “haschaschim”. Como podés ver siempre hubo sectas islámicas que usaban el terror para dominar y de allí proviene la palabra “asesino”. Los de esa secta se llamaban así porque consumían hachís o marihuana. La secta de los “asesinos” estaba dirigida por alguien al que llamaban “Anciano de la Montaña” que utilizaba “guerreros” para eliminar a sus oponentes.
Yo soy muy contrario a la idea de que los conocimientos deben reservarse a una élite escogida. Por suerte la modernidad y las corrientes humanistas preconizan que la educación, la cultura, la ciencia deben ser abiertas a todos. Ya ha sido superada la etapa en la que se tenía respeto hacia el “ocultismo”. Lo cómico es que el “ocultismo” no tiene nada que ocultar. Los “misterios” de Eleusis, por ejemplo, pese a su carácter presuntamente secreto, son conocidos gracias a que no fue respetada la promesa, justamente, de mantenerlos secretos. ¿Y qué ocurrió cuando se supo en qué consistían esos “secretos”? Que eran una sarta de tonterías. Dichas con mucha seriedad, eso sí.”

Si necesitábamos una prueba de estos móviles de discriminación ideológica  que denunciábamos, acá está publicada, con la estridencia ciega del odio que persigue todo lo que por ignorancia no entiende en lo más mínimo. Es tan retrógrada esta actitud en un mundo donde ciertas filosofías llamadas “alternativas” están cobrando cada vez más espacio por la crisis irreversible de un sistema que está agonizando, que no necesitamos muchas palabras para hacerlo evidente. Además de que esta mente de ignorancia inconcebible, identifica al maestro de la Tradición sufi Hakim Sanai con un líder sectario fanático y hace suponer que el exquisito esoterismo sufi de la religión musulmana está basado en sectas de asesinos…

¿Así que las escuelas esotéricas le parecen “asqueantes”? ¿Así que somos gente de lo peor, que pretende ser superior, Navarro? ¿No era que usted no se oponía sino a los delincuentes? Usted asevera que no existe ninguna iluminación, es decir afirma que no existen otros estados de conciencia más que la percepción sensorial, desde los cinco sentidos del cuerpo, tamizada con los significados del mundo y la época, una descripción del mundo que ha adquirido en su muy prolija educación mundana, llena de aseveraciones basadas en “investigaciones profundas” hechas en las redes informáticas. Con esta aseveración está negando implícitamente la libertad de culto, que se basa en la libertad de cualquier individuo a adherir a la religión que ilumine y fecunde su alma.

Existen otros niveles de conciencia, pero los hipócritas materialistas y escépticos que pretenden ser “liberales”, quieren defender con uñas y dientes el poder político que defiende el poder económico concentrado en unas pocas manos, base de todo el lavado de cerebro para el que funciona la matriz mediática monopolista ahora, en los pretendidos sistemas democráticos, de la misma manera que era defendido el poder en la Roma imperial.

Navarro, además… ¡esa descripción de los misterios de Eleusis! Cualquier antropólogo se horrorizaría de su comprensión tan reductiva del sustrato mítico-simbólico que edifica las culturas en todos los tiempos… ¿Así que los mitos son “mentiras”…? ¿Por qué no se pone a estudiar con un poco de seriedad y sin tanto prejuicio cuál es la base del sistema cognoscitivo y filosófico occidental, del que usted mismo  es recipiendario pasivo? La mente literal y sensorial no comprende el símbolo… es reductiva, categórica, taxonómica, lineal, fragmentada, sensorial, parcial, y acostumbra a definir la realidad inconmensurable y misteriosa del cosmos, realizando definiciones como quien ve el universo espiando por la cerradura de una puerta.

No pretendemos “discutir” con usted, Navarro, es imposible, no tendría ninguna coherencia dialéctica, sólo poner en evidencia el móvil de esta cacería inquisidora: DISCRIMINACIÓN IDEOLÓGICA.

No es solamente una calumnia siniestra que el sabio Mehir haya cometido algún abuso sexual, sino que nosotros, gente adulta y libre para hacer elecciones existenciales, estamos siendo abusados en nuestros derechos elementales por ineficiente comprensión de los hechos.