¿Un líder sectario destructivo o un “sabio”?

El estudio, la preparación y el adiestramiento de un hombre armónico es un proceso de años en el que se logran acrisolar y perfeccionar atributos del ser, desplegando todas las potencialidades arquetípicas de la psique en un proceso de integración mandálico. Hasta que resuenan todos los armónicos de sus funciones humanas esenciales, orbitando alrededor de una nota clave: la realización de su Sí Mismo. El Espíritu ha devenido el centro de gravedad de todas sus manifestaciones.

En una determinada fase de su trabajo evolutivo crea una Escuela para transmitir la enseñanza a quienes quieran voluntariamente recibirla, como  servicio a la humanidad. Sus móviles son altruistas, educadores y humanitarios.

Un líder fanático por motivaciones psicopatológicas necesita el ejercicio de un poder que manipule la psicología de los otros, un poder basado en la megalomanía como compensación de impotencias íntimas y oscuros complejos de inferioridad. Crea una secta sobre la base de un autoritarismo verticalista que imponga a mentes muy débiles y conflictuadas, premisas de adoctrinamiento y métodos coercitivos de persuasión. Sus móviles son egoicos, compensatorios de sus propias debilidades, y materialistas.

En la historia del mundo siempre existieron seres con una visión más objetiva o conciencia más acrecentada, una razón más esclarecida, Gandhi, Fromm, Gurdjieff, Rumi, Confucio y tantos otros… podríamos decir que hay una escala vertical de niveles de conciencia y ser en los que esos hombres destacan por su idealismo, convicciones internas profundas, el logro de un pensamiento independiente de las corrientes colectivas de opinión, un accionar valiente y coherente con sus ideas, que le dan una autoridad natural devenida de su nobleza y honorabilidad. Y son líderes naturales que pueden guiar a otros porque conocen cada rincón del camino del ser, las posibilidades para sortear las dificultades e inconvenientes, los lugares de riesgo y peligro o desviación por falsos senderos. No hay lugar alguno para la  frustración en sus actitudes porque han desplegado lo más genuino de sus potencialidades y su individualidad creadora. Son naturalmente magnéticos, carismáticos, confiables y poseen la claridad, serenidad y firmeza propios de quienes son capaces de conducir concientemente su vida y ayudar por lo tanto a los otros. Son sabios, su vida es coronada con una entrega a una misión educadora para enriquecimiento de la cultura y de la humanidad.

Han existido en la historia de la humanidad grandes criminales que poseen una enorme capacidad de sugestionar no sólo grupos pequeños sino también a grandes masas. Los líderes sectarios destructivos reemplazan la capacidad inteligente que abarca múltiples variables, por un fanatismo dogmático unilateral y rígido que imponen por repetición y coerción psicológica y física, ya que sus métodos son violentos, sometiendo al dominio por el miedo, vulnerando la libertad individual de las personas. Su violencia es proporcional a sus frustraciones o impotencias.

A los líderes idealistas los siguen personas buscadoras de la verdad que buscan trascendencia de las opciones egoicas, materialistas y destructivas de los caminos laberínticos del mundo. A los líderes fanáticos destructivos los siguen personas de psicología muy débil y conflictuada que buscan por caminos regresivos identificarse con un gran padre autoritario que anule su capacidad de pensamiento y libre elección, y les dé la seguridad de un marco de referencia fundamentalista en el que disolver su individualidad con todos sus tensiones y conflictos insolubles.

Los integrantes de la escuela de conocimiento El Cántaro atestiguamos por experiencia de décadas en un proceso de aprendizaje que Mehir Indij, calumniado, injuriado por los medios de comunicación de manipulación oscurantista y abusado por la mala praxis jurídica con un pedido de captura, es completamente inocente de los cargos que le imputan, y afirmamos, en total salud mental y uso de nuestras facultades de sana inteligencia y discernimiento espiritual, que es un Sabio, no un líder sectario destructivo.

Un educador, no un fanático adoctrinador.

Un altruista, no un psicópata cruel y perverso.

Un guía luminoso, no un impostor.

Un faro de luz para quien quiera libremente seguir su enseñanza, no un falso mesiánico de móviles egoicos.

Y  creemos imperioso y fundamental que los argentinos reclamen la revisión de una ley que no solamente es ambigua sino extrañamente inquisidora: la ley anti-sectas.