Los incrédulos de la iluminación: la ley antisectas

ley antisectas

La ley anti-sectas se ha gestado bajo premisas muy equivocadas. Es un instrumento de persecución ideológica y no preventivo o correctivo de la delincuencia. Desde su título, ya adolece de una correcta discriminación. La palabra “secta” no es una “mala palabra”, todo lo contrario, es una palabra clave del sistema democrático que, precisamente, debe tratar de contemplar y respetar el derecho de expresión y participación de todos los actores del escenario social, de todos los sectores que componen el pueblo. Como gobierno del pueblo, la democracia no puede  tener una “ley anti-sectas”. No sólo es un nombre muy poco feliz, sino anticonstitucional. Debería llamarse en todo caso, ley anti-sectas destructivas. La ambiguedad connotativa y carencia de discriminación eficaz, la tornaron instrumento maquiavélico de la corrupción judicial y la manipulación mediática, y por detrás, de la santa inquisición retrógrada y anquilosada de ciertos factores de poder. Lo corrobora la persecución actual a la escuela  “El Cántaro”, el inconcebible pedido de captura del maestro Mehir Indij y la aberración del secuestro en la cárcel vivido por Miriam Macías, una mujer completamente inocente e inofensiva, hechos que, insospechadamente, para los que avalaron esa ley inquisidora, se están transformando en la bandera inclaudicable para su anulación y para la erradicación definitiva de la SANTA INQUISICIÓN rancia y dictatorial, que parece tener su último reducto medieval en la docta Córdoba.

Una secta es un sector de la sociedad con pleno derecho a sus creencias propias, derecho inalienable defendido por la Corte interamericana de derechos humanos de la OEA.

ARTICULO 12.- LIBERTAD DE CONCIENCIA Y DE RELIGION.

In. 1. Toda persona tiene derecho a la libertad de conciencia y de religión. Este derecho implica la libertad de conservar su religión o sus creencias, o de cambiar de religión o de creencias, así como la libertad de profesar y divulgar su religión o sus creencias, individualmente, tanto en público como en privado.

Una secta destructiva, a través de métodos coercitivos que privan de la libertad psicológica y social de los individuos, es una asociación con fines perversos o inmorales. Seguramente debe haber una ley que proteja contra este tipo de delitos. Pero no una ley que allane y desconozca de manera ignorante la diferencia cualitativa esencial entre una secta destructiva y una escuela de conocimiento.

Las escuelas de conocimiento fueron históricamente  importantísimos factores de renovación de la cultura de los pueblos. Faros de luz, vanguardias de iluminación en las tinieblas inconcientes del mundo. De una “logia” idealista, precisamente,  emergieron los héroes que construyeron los cimientos de nuestra patria y de tantas otras, como nuestro Libertador, el general San Martín.

Una escuela de conocimiento tiene fines exclusivamente humanitarios, benevolentes y progresistas. Su perfil auténtico es el de la creencia en la posible evolución del ser humano individual y en la renovación de los pueblos. Y este perfeccionamiento del ser hacia lo verdadero, lo bueno y lo bello, es el motor luminoso de toda su dinámica y actividades. No tiene ni punto de contacto con una secta destructiva.

Muy lejos de un líder sectario destructivo, de móviles egoicos y materialistas, el perfil de un sabio es el de un altruista que dedica enteramente su vida al bien del prójimo.

Por lo cual declaramos con total convicción en nuestros ideales universales y atemporales, que nuestra lucha por la justicia no terminará con el levantamiento de los cargos infames a nuestro maestro, perversamente abusado en su derecho al buen nombre y honor, sino que no cesará nuestra lucha hasta que se revea esa ley anti-constitucional y se modifique convenientemente para que sea un instrumento moral verdadero y no un engañoso poder ambiguo para ejercer persecución ideológica y abusar contra los derechos humanos.

Seguiremos luchando hasta ver construido y funcionando como instituto educador El Cántaro, para beneficio de toda la humanidad.

Porque los argentinos no aceptan NUNCA MAS ningún poder fascista, inquisidor, arbitrario, dictatorial, que prohíba, persiga, encierre y asesine ninguna ideología.

¡LAS IDEAS NO SE MATAN!