Acerca de la persecución

¿En qué consiste la persecución contra el maestro Mehir?

Permítanme una obvia introducción:

Las instituciones policiales y judiciales organizadas en un estado de derecho debieran cumplir el rol para el cual fueron creadas: la investigación de los diferentes modos delictivos presentes en nuestra comunidad, con la obtención de pruebas que permitan a la justicia otorgar a cada uno lo que le corresponde. El papel de los medios masivos de comunicación debería ser informar, de manera totalmente desafectada e imparcial, en pos de la integridad del pensamiento democrático, en un país esencialmente consituido como crisol de razas.

Esta obvia introducción fue sin embargo necesaria para poner el cuadro de esta persecución en el contexto de lo que realmente está ocurriendo, para describir el inmenso desfasaje que existe entre la teoría y la práctica en el mal uso de los poderes públicos.

“Alguien” desde su absoluta parcialidad, y avalado en la total impunidad de su difamación, prepara una denuncia en los medios. El señor “periodista” Carreras, ansioso de fama y prestigio, se alía al señor “periodista” Silleta y al señor “abogado” Navarro, conformando una nueva secta, la alianza antisectas argentina. Su objetivo: perseguir a los que piensan diferente enmascarando su persecución con argumentos ridículos e inaplicables a una Escuela de Conocimiento.

Luego, la supuesta justicia en manos de un fiscal allana “de oficio” (porque no existía ninguna denuncia) la casa del maestro Mehir.

Buscaban drogas. ¿Existen en nuestro país traficantes que amasan fortunas a costa de la patología y el sufrimiento de los drogadictos? ¡Por supuesto! ¿Y a cuántos de esos traficantes nunca les allanaron sus casas? ¿Entontraron drogas en la casa del maestro Mehir? NO.

Buscaban pornografía, o algo que denotara comercio sexual. ¿Existen en nuestro país los que regentean prostíbulos, trafican mujeres y comercian con aberraciones sexuales realizadas con niños? ¡Por supuesto! ¿Allanaron las casas de esos personajes siniestros? ¿Encontraron pornografía en la casa del maestro Mehir? NO.

Buscaban armas. ¿Existen en nuestro país delincuentes de todo género que utilizan y trafican con armas de fuego? ¡Por supuesto! ¿Allanan sus guaridas? ¿Encontraron armas de fuego en la casa del maestro Mehir? NO. Solo encontraron las armas tradicionales con las que se practica Arte Marcial desde hace milenios, armas con las que ni el maestro ni ninguno de sus discípulos hizo jamás daño a nadie.

Buscaban una asociación ilícita. ¿Existen en nuestro país estafadores? ¡Por supuesto! Miles de hombres y empresas que lucran por medio de ilícitos de todo género, gente que dispone de muchas propiedades, muchos vehículos, muchos campos, yates, aviones, etc… ¿Cuáles son los bienes del maestro Mehir? Una casa, una camioneta, un campo donde imparte su enseñanza. Los allanaron. ¿Encontraron en esos ámbitos lujos que ostentaran medios económicos extraordinarios, muebles de ébano, lámparas de cristal, escalinatas de mármol? NO. Encontraron ambientes prolijos, limpios, luminosos. Ámbitos para entrenamientos físicos, para la práctica de disciplinas artísticas, encontraron instrumentos musicales, bibliotecas extensas y variadas, encontraron símbolos representativos de todas las grandes religiones. ¿Encontraron, acaso, un Buda de oro? NO. Encontraron budas de yeso pintados de dorado.

Entonces… si no encontraron nada de lo que buscaban… ¿Cómo es posible que hayan dictado el pedido de captura para el maestro Mehir, y que hayan apresado sin causa legal que lo justifique a la señora Miriam Macías? ¿Qué lo sustenta, además de su odio hacia los diferentes y su necesidad despótica de borrar de la faz de la Tierra a aquellos que se atrevan a usar plenamente el derecho de pensar en libertad?

¿Acaso los miembros del centro vecinal Altos de San Pedro de Villa Carlos Paz y todos los vecinos de esa zona que participaron libremente en esas “Ferias Mágicas” vieron a un líder sectario que siniestramente explotaba a sus discípulos? O más bien y en honor a la verdad, vieron a un grupo naturalmente organizado, con un objetivo humanitario, con el solo fin de beneficiar y disfrutar de la alegría de los beneficiados? ¿Podrían decir que la escuela El Cántaro organizó repartos de juguetes para Reyes en Villa Carlos Paz y Parque Siquiman porque el maestro Mehir es un político demagogo buscando prensa y votos? ¿De qué gurú están hablando? ¿Del maestro Mehir? NO. Hablan de un personaje que inventaron, que inventan los que denuncian, que inventa el periodismo, que inventa un abogado mediático, que inventa Silleta para poder tener de qué comer, si es que con todo este invento logra que alguien quiera volver a publicar su “libro”.

Es espeluznante comprobar lo indefensos que estamos los argentinos frente a este tipo de persecuciones discriminatorias, como puede mancillarse la imagen de alguien que nunca buscó popularidad ni poder, sino que se dedicó toda su vida a instruir, a educar, a impartir una enseñanza basada en los más altos y nobles ideales inherentes a lo humano. Alguien que no odia, que no propone persecuciones contra los que piensan diferente, que simplemente enseña lo que sabe a aquellos que quieran aprenderlo.

En pleno uso de mis facultades físicas, psicológicas y también espirituales, declaro libremente que elegí recibir voluntariamente la enseñanza del maestro Mehir, que voluntariamente pagué lo correspondiente a dicha enseñanza, y que QUIERO UTILIZAR TODOS MIS DERECHOS COMO CIUDADANA DE ESTE PAÍS PARA SEGUIR HACIÉNDOLO, por lo que pido a las autoridades que se expidan a la brevedad anulando cargos y acusaciones sin sentido contra el maestro Mehir, para que él pueda retornar con la certeza de poder continuar enseñando. Pido también la autorización formal para que no se obstaculice la concreción del proyecto de la Escuela El Cántaro, donde podamos impartir a aquellos que voluntariamente quieran recibirlo, todo el conocimiento que recibimos durante años.

Lo pido,

porque creo en la Justicia como facultad humana,

porque creo en la Libertad de pensamiento como derecho inalienable,

y porque tengo Fe y Esperanza

en que el Amor es el destino de los hombres.

 

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