A toda la sociedad

Hace ya un mes que algunos medios de comunicación inescrupulosos lanzaron una campaña de difamación hacia la figura del maestro Mehir y su escuela de conocimiento. De la mano de algunos ex-discípulos que buscan lastimar y de los móviles políticos de turno para lanzar la famosa “ley de sectas”, los medios cubrieron largas páginas con inventos, fabulas y mentiras. No sólo no habían investigado (aun no lo hicieron) sino que se burlaron, mofaron, prejuzgaron, aterrorizaron a la sociedad hasta el punto de hacer que nuestras familias tengan miedo de lo que nos estaba pasando y que la sociedad misma discrimine a todas las personas pertenecientes a la escuela.

Creemos que la opinión pública merece saber la verdad para poder sacar otras conclusiones.
Como grupo siempre estuvimos insertados en la sociedad: somos profesionales, algunos tenemos empresas y otros trabajan para empresas, organismos estatales, etc. No nos vinculamos solamente entre nosotros, sino que tenemos multitud de compañeros de trabajo, amigos y familiares con los que nos vinculamos a diario. Creemos que la forma de vida que llevamos no perjudica a nadie, y que incluso ayudamos a la sociedad ayudándonos a nosotros mismos a ser mejores personas.

Las acusaciones de abuso sexual, completamente difamatorias, tienen la espantosa intención de destruir la imagen pública de Mehir, ya que aunque la justicia se expida en contra de las acusaciones, muchos ya han dado el veredicto sin un juicio justo.

Aun así sabemos que hay una gran parte de la sociedad que no se deja engañar, que sabe que no existe tal lavado de cerebro. Que es un argumento completamente inválido cuando se trata de gente adulta y responsable, ciudadanos, familias enteras que quieren vivir de una manera diferente. Pero es un argumento que, convenientemente utilizado, logra desbaratar cualquier intento nuestro de mostrar nuestra libertad de raciocinio.

Como dice un viejo chiste de psicólogos: “el paranoico siempre tiene razón”. Es decir, cuanto más gente quiere convencerlo de que todo está bien, el paranoico en su lógica solo ve más gente confabulada contra él, que quieren convencerlo de que todo está bien. Por lo tanto, desde el punto de vista del “lavado de cerebros” al que nos sometieron, no importa lo que escribamos o digamos, pues todo entra en la lógica que le da el marco de referencia.

Aún hoy en día, después de todos los múltiples, exagerados y repetidos allanamientos, la justicia no tiene pruebas de nada. Pero desde la lógica de los medios lo que es un blanco del arte magno del Tiro con Arco, pasa a ser un “elemento para rituales”. Y los libros del Dr. Maurice Nicoll, discípulo de Carl Jung, que se pueden conseguir en cualquier librería del país, pasan a ser incautados como “material peligroso” e indicios de vaya a saber qué (¿un indicio de libertad de pensamiento, por ejemplo?)

Nosotros somos gente de bien, y sabemos que el daño a nivel social ya esta hecho, pero nos encontramos que la persecución esta tomando cada vez mas ribetes inquisitorios. Además de la persecución social, ahora tenemos a una excelente persona y amiga encarcelada, sin que se le tome declaración, sin que le dejen hacer su descargo, solamente por las declaraciones y versiones vertidas por una persona. Esto es muy grave, estamos en un país libre, con libertad de culto, y sin embargo los poderes presionados por los medios de comunicación funcionan deficientemente en pos de un interés político.

Han pasado quince días desde su detención y por medio de diversos vericuetos legales se las han ingeniado para no indagarla y mantenerla en una cárcel común. Es decir, somos todos inocentes hasta que se demuestre lo contrario… excepto en nuestro país (un país, recordemos, cuya libertad fue ideada por un grupo de masones auténticos, a quienes seguramente el señor Silleta hubiera perseguido en su momento).

Así como cualquier persona tiene derecho a invertir su dinero de manera libre, nosotros también tenemos derecho a invertir nuestro dinero en educación que consideramos vital para nosotros mismos y para nuestras familias. Esta educación es brindada mediante seminarios que pagamos y con los cuales se sostiene la Escuela, las instalaciones, etc.

Los crímenes atribuidos a Mehir son absurdos. La persecución ideológica es tan obvia que no entendemos cómo se permite de parte del gobierno que suceda un atropello tan grande a los derechos humanos sin intervenir de oficio.

La persecución es flagrante, tenemos patrulleros en las puertas, intimidación constante, tenemos sospechas bien fundadas de que escuchan nuestros teléfonos. Hasta nos empiezan a mirar mal en los mismos bares, como leprosos.

Nuestros hijos van a los mismos colegios que el resto de los niños de la ciudad donde elegimos vivir e invertir nuestro esfuerzo y dinero; vamos a los mismos restaurantes. Jamás nos escondimos, jamás consideramos necesario hacerlo. Eso es de público conocimiento para cualquier habitante de Carlos Paz, y sabemos que siempre fuimos respetuosos y respetados.

Pensamos en una sociedad tolerante y libre. Sabemos que no nos equivocamos porque no todas las personas son así, las palabras de apoyo para nosotros son constantes en casi todos lados, pero en muchos otros hoy somos los nuevos monstruos de los cuales hay que asustarse, y todo esto sin una verdadera investigación, solo por las palabras de algunos. (Gente que en su mayoría fue expulsada de la Escuela por sus propias bajezas y proceder deshonesto).

La sociedad argentina está en peligro si cualquier persona puede hablar con los medios y encarcelar y perseguir a otros solo por sus dichos, y es momento que se reflexione acerca de este particular, porque se está infringiendo en pos de una ley política como la ley de sectas, leyes que hacen a la base de una sociedad libre, y eso no debe ser permitido.

Hoy Miriam Macías duerme en una cárcel porque al poder político se le ocurre perseguir a unas pocas personas que querían vivir diferente sin hacer mal a nadie. Y recalcamos esto, somos gente de bien y tenemos harta cantidad de referencias sociales que lo admiten.

El señor Silleta y el señor Carreras se salieron con la suya hasta ahora. Pero creemos que la sociedad no va a creer más en sus mentiras. Que muestren las pruebas y no los testimonios inventados y tergiversados de sus testigos encubiertos.

 

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