Poli-ladron: asalto policial

Poliladron

Seguimos viviendo hechos lamentables. Se ha llegado al colmo de la situación.

Además de haber sido calumniados públicamente con mentiras, gente que ha perdido sus puestos de trabajo, gente que ha debido exiliarse para no someterse a vejaciones, gente que ha ido a prisión sin pruebas -violando la Constitución-, robos encubiertos en hogares, allanamientos constantes, pinchaduras ilegales de teléfonos, hackeos en cuentas de emails y de bancos, por citar solo algunas, este sábado directamente fue digno de una película de Hitchcock.

Allana-Miento. Habían hecho otro allanamiento más (y van…) que resultan ridículos, con obvios resultados negativos pero con presiones psicológicas envenenadas propios de un objetivo: inculcar miedo a los discípulos. En este caso allanaron a una compañera, que estaba con una de las que fue víctimas de un asalto posterior.

Dicen tener pruebas de que se cometió un delito; nosotros tenemos las pruebas de que son mentiras inventadas que juegan a favor del poder político de turno que encarna esta persecución. Y miles de personas (no decenas ni cientos, sino miles) que pueden atestiguar a favor. Mehir enseña hace 40 años. Ahora, dicen que no es una persecución ideológica (mientras, secuestraban los libros).

Poliladron. Al día siguiente, una de las presentes en el allanamiento junto con otra de nuestras compañeras, van caminando a sus hogares, y son seguidas por un rufián: son asaltadas por el mismo. Este toma a una de ellas, arrastrándola por el suelo y lastimándola. Es el primer acto de violencia física directa que hemos sufrido. Se traspasó un lindero que jamás se debería cruzar. Ahora, el tema es el siguiente, y esto sería tapa de cualquier diario: Al ir luego a la comisaría para hacer la denuncia, se encuentran con que quien las había asaltado y lastimado no era más que… un policía de la comisaría. Lo ven allí presente. Se imaginarán el espanto al respecto.

Hecho denunciado y con causa abierta, ¿esperamos? que la “justicia” actúe conforme y haya alguien con una mínima pizca de moral que pueda poner en su lugar a estos rufianes. Se imaginarán a esta altura del partido, luego de soportar todo lo que nos vienen haciendo, llegar a estas instancias, son hechos más que lamentables… Pero forman parte de una estrategia…

Ahora, lo irónico es que a esto le llaman justicia y a esto piden que seamos sometidos. Quien todavía piensa esto, en verdad no entiende nada.

Helicópteros (¿?). Han ido en helicóptero a vuelo rasante en Síquiman (¿Querrán ver a alguna compañera tomando sol?). Es decir, están desperdiciando recursos del pueblo argentino -y de nosotros mismos, colmo de colmos-, en perseguirnos como si fueramos delincuentes, en una persecución como si hubiese criminales internacionales. ¿De dónde sale tanta saña, tanta violencia? Si saben que aquí no van a encontrar nada. Ya lo saben y lo han reconocido. ¿Para qué los allanamientos, los robos, los asaltos, los helicópteros? (¡¿?!).

Estrategia. Los allanamientos ridículos, tienen el fin de amedrentarnos, lo mismo que los robos, los asaltos, los helicópteros y todo lo que vinieron haciéndonos. La técnica del temor y terror, el tener a un grupo atemorizado, sirve como táctica para mostrar “quien tiene el poder”. Todas estas estrategias de atemorizar al ciudadano, nos hace recordar ecos de una época no muy lejana en nuestra Argentina, donde se violaban los derechos humanos, lo mismo que nos ha venido sucediendo en reiteradas ocasiones.

Pero Dios no es ciego a todo esto.

Observa Kung Tse: “Si lo bueno no se acumula no alcanzará para hacer grande a alguien. Si lo malo no se acumula no será suficientemente fuerte para destruir a alguien. El hombre común piensa por lo tanto, que el bien en pequeña medida no tiene valor alguno, luego deja de hacerlo. También piensa: pequeños pecados no dañan. Luego no se deshace de la costumbre de cometerlos. Así sus pecados se acumulan hasta que ya no es posible encubrirlos y su culpa se torna tan grande que ya no es posible disolverla.”

En el momento oportuno, cuando se dé vuelta la historia (para lo cual cada vez falta menos), quien abusó del poder, vivirá en carne propia lo realizado al prójimo, y allí quizá comprenda algo de las palabras del sabio Kung (o Kung Fu Tse -Confucio-).

Mientras tanto, pedimos: Basta de injusticia, basta de impunidad, basta de violencia, basta de abuso de poder.

Que estas humildes palabras queden como testimonio de lo que estamos viviendo y puedan servir para que nunca más vuelva a suceder.