Santa Inquisición Argentina

Quisiera contribuir con mi repudio a desmentir la campaña de calumnias sobre el maestro Mehir. Recuerdo con dolor moral el día en que comenzó la prensa amarillista a dictar sentencia sobre él y digo “dictar sentencia”, porque daban por sentado con total impunidad una serie de hechos mentirosos e injuriosos cuyo objetivo específico era manipular a la opinión pública. Empecé a leer los comentarios que iban llegando, al estilo: ¡atrápenlo!, ¡la justicia tiene que hacer algo ya…! ¡¿cómo puede estar libre semejante delincuente?! ¡tiene que tener cadena perpetua! Y otros llegaron a decir: “¡ese tipo no debería vivir!”…

Conociendo su intensa bondad y sabiduría, y que es incapaz de lastimar ni siquiera a un bichito que vuele y lo moleste, empecé horrorizado a corroborar lo que ya intuía: que había una poderosa “Matrix” que tenía el poder: cierto “periodismo”, y que gente sin escrúpulos, envenenada y sórdida, lo sabía y estaban preparando el clásico crimen de la inconciencia ciega, usando miedos prehistóricos para ganar su “guerra”. Como si fuera recordando desde mi “inconciente colectivo”, se me empezaron a agolpar imágenes de otras épocas… y como si el tiempo no hubiera pasado me daba cuenta de que el fenómeno siempre era el mismo: ya fuera en la antigüedad, en la Edad Media, en la segunda guerra mundial con la locura nazi o hace apenas unos años atrás en el “Proceso”, se alzaban episodios que sólo pudieron suceder con una “ceguera colectiva”, con un consentimiento de “muchos”, lo que actualmente llamaríamos en esta era comunicacional “la opinión pública”.

Por ejemplo, rescatemos una imagen de la Edad Media europea: “…una joven bella y dulce, ensoñadora, que adoraba los misterios de la naturaleza, salía muy tempranito a buscar hierbas al bosque, tenía un vínculo íntimo de su alma con los árboles a los que abrazaba tiernamente y a la noche tal vez llevada por el encantamiento lunar, recitaba poemas arrobada hablando con las estrellas… y de pronto, sin saber por qué, era llevada por oscuros emisarios de la Santa Inquisición y vejada y torturada le hacían declarar que era “hija del diablo” y luego de sentenciada y ella quebrada psicológicamente, le hacían declarar que era “bruja” y luego era quemada en la hoguera ante una muchedumbre ciega y fanática que gritaba enfervorizada pidiendo que sufra y que muera… Unas 3.000.000 de mujeres (holocausto de la Iglesia) murieron así en la Edad Media, porque la Santa Inquisición era el poder imperante y dominaba la mente temerosa y supersticiosa de grandes masas de gente.

¿Qué hacía que un “buen padre de familia” que enseñaba a orar a sus hijos y quería ser “piadoso” participara consintiéndolo de ese crimen colectivo? El reino de la Ignorancia, sustentado en temores prehistóricos grabados en la mente inconciente, imaginemos la impronta dejada por 500.000 años de repetición en el Paleolítico de una respuesta estereotipada ante los peligros circundantes, la forma principal de defensa era “el sacrificio ritual” de víctimas propiciatorias. Sacrificios, antropofagia ritual… y la conducta psicológica principal con la que se enfrentaba la vida: el miedo.

Entonces… ¿cuál es la diferencia actualmente cuando 3 o 4 personas envenenadas en proyecciones psíquicas intensas, en lugar de tratar de solucionar sus conflictos, creen que la solución es urdir una trampa para “cazar” al supuesto culpable de sus perturbaciones psíquicas? Entonces acuden al Inquisidor Silleta o al “periodista” Carreras (profesor de “investigación” periodística, así salen los jóvenes preparados para la comunicación social) y dicen locuras mentirosas y ellos, imbuidos de quien sabe qué necesidades compensatorias de impotencias íntimas, en lugar de “investigar”, les enseñan a “mentir” más, sometiéndolas a una “desprogramación” psicológica, es decir a un proceso sugestivo para mentes muy débiles y con grandes tensiones inconcientes, en donde vuelven a recobrar los significados de la “Matrix” (la inconciencia, la ignorancia, los condicionamientos colectivos, el miedo como regente de las épocas para instaurar y perpetuar los “intereses creados”).

Así, “desprogramados” de la influencia considerada por ellos “corrosiva” del Conocimiento, que de hecho no pudieron asimilar, los convencen de que el único medio para “atrapar” al “líder sectario” es mentir, decir que es un abusador sexual, ¡que contagia enfermedades venéreas a propósito! y que la señora Miriam era cómplice de semejante aberración… Entonces el oficial de la Santa Inquisición de Carlos Paz, llamado fiscal, dicta orden de captura, una parte de la opinión pública comienza su prehistórico juicio, nadie pide que se investiguen y esclarezcan los hechos, se afirma y se sentencia en los medios con total ignorancia de quién es este hombre y esta mujer completamente inocentes…

Me cuesta creer que esto esté ocurriendo hoy en Argentina, Córdoba, Villa Carlos Paz… ¿Estoy en la película “Goya”, en “Matrix”…? ¿Córdoba, la “docta”, es el último refugio de la Inquisición española…?
Todo lo que está ocurriendo es una locura de dimensiones dantescas… Un sabio debe retirarse del país porque sus problemas cardíacos ya no soportarían semejante abuso y atropello… una mujer que para quienes la conocen no puede ser más inofensiva y buena, está en la cárcel de mujeres de Córdoba, retenida ilegalmente hace tres semanas… ¿Quién va a juzgar la “mala praxis” de este fiscal? ¿Qué es esta impunidad y este atropello? ¿Quién está dirigiendo estos hilos macabros?

Nosotros creemos en el sistema democrático, nuestra propuesta educadora es de perfeccionamiento de la cultura, no creemos en la anarquía, pero ¿Y si alguna parte del sistema judicial estuviera tan pervertido y fuera más criminal que los criminales? ¿Y si algo le sucede a una persona muy sensible por el encierro completamente injustificado?… ¿Quién se haría cargo de daños irreparables?

Pido, exijo, ruego a los ciudadanos de mi país que despierten y no sean cómplices como en esa oscura época colectiva del Proceso donde el Silencio del Miedo era el dispositivo psicológico por el que nos apresaron, torturaron y mataron… Pido Verdad, Justicia, y que se comprenda de una vez por todas que esta es una aberrante persecución ideológica, enmascarada como un juicio a un hombre o a una mujer. Esto es Discriminación, Calumnia, Mentira. Pido que se retiren inmediatamente los cargos contra el maestro Mehir, que es por esencia un Sabio Educador (¡ningún líder fanático manipulador! ¡ningún pervertido sexual!) y que se libere ya a la señora Miriam.

Pido de una vez por todas, un mundo donde se garanticen los derechos humanos al libre pensamiento y expresión. Que nos den permiso oficial para hacer nuestro Instituto educacional y que la inteligencia que vive en nuestro pueblo sensible y comprometido con valores humanitarios, frene la impunidad de la Santa Inquisición argentina.

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