Sicología de las supuestas “víctimas”

En Psicología, como en cualquier disciplina humanística, hay diferentes formas de diagnosticar un fenómeno, dependiendo de la óptica de quien lo esté evaluando. Sin entrar en ninguna teoría del conocimiento, es bastante obvio (también para la ciencia actual) que el objeto del conocimiento no puede ser separado del sujeto que conoce. Ambos conforman el campo unificado del fenómeno perceptual.

Si tratamos de hacer un peritaje psicológico de las supuestas víctimas de abuso sexual por parte del maestro Mehir, es decir, un diagnóstico psicológico de las acusadoras, estimamos que los que tuvimos una experiencia de vínculo con ellas somos los más calificados para “conocerlas”. Y sabemos de antemano que desde la perspectiva condicionada de los psicólogos que estudian estas denuncias, se impone el marco de referencia desde donde tratan de hacer encajar las piezas, el “programa de persuasión coercitiva de las sectas”. Evaluación que ya adolece de objetividad, en tanto identifica a una escuela de conocimiento con una secta destructiva y a un sabio educador con un fanático líder manipulador y megalómano. Por lo tanto, ya encuadrado a priori el acusado en este contexto, todos los supuestos agravantes de los hechos se van a referir a los síntomas característicos de dicho crimen: la persuasión coercitiva.

Pero vistas desde nuestro conocimiento psicológico, las mujeres involucradas en la denuncia, apartadas de la enseñanza de escuela por no poseer la suficiente madurez para conocerse a sí mismas y hacerse responsables  de su propia psicología,  padecen de una psicopatología que les impide reconocer en sí mismas las propias perturbaciones anímicas y utilizan el método defensivo de la proyección intensa del enemigo en una figura sobre la que sobreimponen sus experiencias traumáticas.  Es muy ejemplificador el caso de Estefanía Lombardi, como ya fue expuesto en otras notas, una paranoia y obsesión gestada desde el abuso sexual de su padrastro en la temprana adolescencia en donde ella “consiente” por años en una relación paralela a la de su madre y su hermana con el mismo hombre. ¿Le hicieron un peritaje psicológico a esta denunciante? En tal caso… ¿pueden desafectar su acusación de su peculiar sistema proyectivo…?

¿Ahondaron en el perfil  de María Kohan o de Maya Lavayén llamado comunmente  “histeria” o “psicología de violada”? Se trata de perfiles muy característicos en los que simultáneamente a una actitud de intensa seducción histérica, compensación  de conflictos de infancia por la negación de  su sexualidad y su cuerpo, ejerciendo un influjo erótico con constante necesidad de reafirmación, experimentan a su vez un síndrome  de “víctimas abusadas” por la supuesta obsesión sexual de terceros. De tal manera que nunca llegan al orgasmo con sus parejas, sintiéndose acosadas o presionadas por su acoso, o eligen parejas en que el “sexo” no sea lo principal, basadas en alguna amistad intelectual o sublimadora. En el caso de Maya todos podemos recordar como percibía fácilmente “hadas y duendes” y el maestro trataba de hacerle ver esos rasgos psicóticos de falsa sublimación por negación de la sexualidad. Entonces… ¿es “azaroso” o casual que ella finalmente vea en su educador a un “abusador”…?

Desde nuestro conocimiento psicológico de años de las acusadoras, podemos realizar las declaraciones necesarias que inhabilitarían completamente la veracidad de sus denuncias… pero si de lo que se trata es de una trampa urdida por el buen abogado Navarro, que tuvo compasión de estas víctimas porque seguramente lo habrán seducido completamente, para sentenciar sin juicio a Mehir, está muy claro que la carátula de este caso es la más adecuada. Aunque no haya pruebas, ya que el supuesto abuso sucedió hace años, en “reiteradas ocasiones”, el objetivo del descrédito y todas las consecuencias para la escuela ya se están dando y esto les estará dando cierto “placer” morboso a estas pobres damiselas, a  falta, por supuesto,  de otro placer más biológico…

¿Cuándo fue el peritaje psicológico que no nos enteramos? ¿Qué tipo de corroboraciones quieren inventar? ¿Qué legitimidad pueden tener estos perfiles enfermos…? Desde el principio este gran circo está armado por la impunidad y corrupción de un sistema completamente mentiroso e injusto…

Dios les permita arrepentirse porque no saben lo que están haciendo…