La manipulación psicológica y la ley antisectas

ley antisectas

Nos proponemos hablar sobre cuál es la verdadera secta destructiva de los derechos humanos que está actuando en la Argentina hoy, amparada en la llamada “ley anti-sectas”.

Uno de los delitos de figura sumamente ambigua e incierta que dieron lugar a la llamada “ley anti-sectas”, es la “manipulación psicológica”. Podría considerarse como ejemplo a una persona muy carismática, paternalista, de móviles egoicos y siniestros, gestando una cierta hipnosis a una personalidad muy débil y enfermiza que por sus propias inseguridades busca compulsivamente que piensen por ella, que decidan por ella y busca a través de su devoción fanática un refugio para sus debilidades. Este tipo de vínculos es muy propio de las sectas “destructivas”. Pero se denominó “ley anti-sectas” y deberían comenzar por agregarle el adjetivo, ya que por el solo hecho de ser un sector no significa “malo”. Ya desde este nombre dado a la ley, algo huele muy mal. Nosotros somos una “escuela de conocimiento” y no tenemos ningún punto de contacto con una secta destructiva. La ley, para no ser manipuladora a nivel connotativo, debería con justicia haberse llamado “ley anti-sectas destructivas”, eso evitaría la impunidad de una cacería inquisidora de ideologías “diferentes” y que la opinión pública identifique en la recepción de los mensajes mediáticos manipuladores, a una escuela de conocimiento con una secta destructiva. ¿No se les ocurrió consultar a especialistas en la comunicación o semiólogos? Porque se están moviendo en una zona fronteriza de significados muy ambiguos que dan lugar a graves equivocaciones jurídicas… Pero, claro, eso no es manipulación psicológica… ¿verdad?

Para comprobar si los cientos de discípulos de esta escuela somos o no víctimas de una secta destructiva… ¿no deberían habernos llamado a declarar? Si nosotros somos los sujetos supuestamente damnificados… ¿por qué será que omitieron cientos de declaraciones, las de los sujetos que eligieron libremente seguir esta enseñanza? Y es más… ¿por qué la prensa nos cerró las puertas hasta que el regalo del Buda a la municipalidad de Carlos Paz obró una suerte de milagro… haciendo que seamos de pronto “noticiables”, es decir, rentables…?

Retornemos a nuestro tema central, la “manipulación psicológica”. Personas que tienen una inserción laboral y profesional desde hace décadas, con una intachable interacción social (no estamos hablando ni siquiera de gente que evade los impuestos, mucho menos de delincuentes, estafadores, etc.) en muchos casos con un nivel educacional terciario, con solvencia económica basada en su trabajo y dedicación personal, familias bien constituidas con hijos escolarizados …convengamos que no estamos hablando de “personalidades débiles”, o de aquellos jóvenes de los años 70, intentando construir utopías en una comunidad hippie… gente que no tiene ninguno de los habituales vicios sociales: alcoholismo, drogadicción, etc… Si se hubiera investigado a estos sujetos, los personajes protagonistas de esta escuela desde hace décadas… ¿dónde entraría la figura de “manipulación psicológica”…? ¡Ni somos cientos de manipuladores ni somos cientos de cerebros lavados!

Con una figura legal tan ambigua, “manipulación psicológica”, lo único que cabe pensar es que es una ley apta para inculpar a cualquier inocente ya que no encontrarían pruebas, pero también fácilmente utilizada por el periodismo amarillista para sentenciar por el peso del significado asociado, es decir, por la connotación manipuladora social. Sin embargo, ellos mismos, sabiendo de la ambigüedad de la figura legal, buscaron un recurso inapelable: ¿no se los puede encerrar por “manipulación psicológica”…? Bueno… pero como el fin justifica los medios, para asegurarse de que no pueda salir de la cárcel, es necesario urdir una trampa dentro del juego inmoral de las leyes imperantes: “abuso sexual” es la carátula más estratégica, ya que es un delito no excarcelable por fianza. Me pregunto y les pregunto a todos: ¿No cae de maduro que la persecución es ideológica y encontraron la trampa maquiavélica para ejercer a través de la manipulación psicológica más sórdida, la red de su cacería?

A esta altura creemos que podemos iniciarles un juicio a los acusadores por haber orquestado una cacería nazi operando como una auténtica secta destructiva de los derechos humanos elementales, utilizando la repudiable “Manipulación Psicológica”, para calumniar a través de los medios y de la corrupción judicial. ¿Cómo se llama esta secta destructiva y manipuladora sostenida por una ley que agravia a la constitución argentina? La Santa Inquisición anti-sectas. Un grupo tan peligroso y criminal como lo fue la triple A. En este caso: anormales agnósticos anti-evolutivos.

Exigimos que se anulen los cargos al Maestro Mehir, que pueda volver al país recobrando el honor de su nombre que ha sido injuriado, que nos den permiso oficial para realizar la escuela de educación El Cántaro de metas exclusivamente humanitarias.

Los manipuladores psicológicos, por nosotros llamados “Silenciadores del Verbo”, deben ser de una vez por todas silenciados por la Justicia.