Infames mentiras

No puedo controlar la indignación que me provoca leer el artículo de La Voz del Interior del sábado 13 de agosto. Sólo con el título siguen destruyéndonos. Todo el artículo infiere la condena bajo la apariencia de darnos un espacio para expresarnos. Diría que la nota es peor aún que la que detonó la persecución. Agrega peso a la maledicencia que llega a la opinión pública unilateralmente, sin dejar espacio para la reivindicación, como debería actuar la prensa objetiva. Continua expresando la infamia, la mentira, la discriminación y ha puesto en peligro la vida y obra de un ser noble como pocos ha conocido el mundo.

Esta historia es un fraude sostenido por un sistema decadente, cuyos guardianes custodian sus moldes; como La Voz del Interior, pasquín mentiroso, que tomó partido hace mucho tiempo y no ha cambiado su actitud con nosotros. Totalitarios y portadores de la esclavitud de pensamiento, en todos estos años podrían haber intentado saber realmente quienes somos. Hablan del Maestro Mehir y su enseñanza poniéndolo todo fuera de contexto, así su sabiduría y pericia psicológica es vista como un sin sentido.

La Voz del Interior se hace eco de cuestionamientos ridículos acerca de si trabajamos o no con computadoras en bares; si pagamos o no, si comemos carne o no, etc. Resulta casi hilarante si no fuera causa parcial de la situación en la que nos han colocado. Cada uno hace con su vida lo que quiere o puede. Hay gente que gasta su dinero en ropa, diversiones, viajes; para nosotros la enseñanza de Mehir es muy fina y así la valoramos, por eso pagamos los seminarios, como en cualquier instituto educativo.

Nos meten en la misma bolsa con todas las sectas y ni siquiera han reflexionado sobre el término “secta”. La ley debe diferenciar entre “Escuela de Conocimiento” y “secta” y sostengo que toda esta trama siniestra urdida contra Mehir, aparentemente basada en declaraciones de unos ex-alumnos, tiene por objetivo principal sentar precedentes a los fines de confirmar la Ley Antisectas, que para empezar no diferencia “secta de secta destructiva” (que las hay) entre otros muchos resabios de la Inquisición, estimulada tal vez por algún sector conservador a ultranza de la Iglesia, contra el cual ya luchaba Juan XXIII.

Y de allí en adelante sigue La Voz del Interior, el abogado Navarro, el periodista Carreras, Silleta, la Policía, los allanamientos, la prisión de Miriam, y el pedido de captura de Mehir, acusación de abuso sexual (no excarcelable) mediante.

De esto último también decimos que es una legislación que necesita revisión. No conozco las instancias legales de los delitos considerados privados, pero que en su forma actual la ley de abuso sexual es una trampa mortal para un inocente acusado de este delito, es un hecho.

Señores involucrados, retráctense de todas sus mentiras para bien de todos: ustedes y nosotros. Ante semejante ataque a las libertades individuales estamos en todo nuestro derecho de iniciarles juicio por daños y perjuicios, porque de este lado nos caben las generales de la ley, ¿o no?

Les digo que no vamos a claudicar. No tenemos dudas acerca de nuestro Maestro y de nuestra elección de vida y justamente por eso apostamos a que nuestros justos reclamos sean escuchados finalmente: se levanten todos los cargos contra el Maestro Mehir y el Instituto El Cántaro abra sus puertas al servicio de todos los ciudadanos que quieran beber de sus aguas.