Verdad y Justicia en la partida del Maestro Mehir

Ha partido el Maestro. El hombre dio paso a la leyenda. Mehir ha dejado atrás la tierra que tanto amó para dar el salto definitivo a la inmortalidad. Las ideas que defendió y honró son legado y herencia para quien quiera oír, para quien aún tenga la esperanza de ser libre.

Maestro Mehir, lapartida

Hace ya varios años vivía en el exilio sufriendo una persecución encarnizada y siniestra por parte de poderosos sectores políticos e ideológicos que encontraron tierra fértil en un par de legisladoras y en la distraída e irresponsable mirada de otros. La inconstitucional ley 9891 llamada LEY ANTISECTAS fue el primer paso que los grupúsculos neofascistas pertenecientes a diferentes facciones políticas de la provincia de Córdoba promovieron con el objeto de comenzar una persecución despiadada.

La formación de una verdadera Policía del pensamiento, la psiquiatrización de cualquier religiosidad diferente al esquema propuesto por ultra reaccionarios grupos como RAVICS, es el espíritu de una ley que pretende tipificar como delito el pensamiento libre expuesto al dictamen de entidades privadas y gubernamentales, ultrajando los más nobles principios de libertad, culto, ideas y opinión que asisten a todo ciudadano.

Cronológicamente luego de aprobada la ley salió la nota del diario “LA VOZ DEL INTERIOR” como un artilugio preparado durante mucho tiempo. Una nota plagada de calumnias y mentiras, con un alto contenido discriminatorio, que continúa sosteniendo hasta hoy el infame Sergio Carreras, obtuso, reaccionario, fascista e inquisidor buscando atormentar y sesgar la mirada del público desde su trono mediático, desde la impunidad absoluta que brinda pertenecer a un medio de gran alcance, mostrándose como el salvador pero sin revelar a sus lectores los verdaderos intereses que están detrás de sus palabras, el verdadero titiritero que mueve sus manos ante cada nota llena de mentiras.

Por supuesto fue imposible hacer un descargo; por supuesto los poderosos medios de comunicación aliados a los poderes de turno (que glorifican leyes francesas como la ley antisectas llevadas al congreso de Francia por facciones de ultraderecha, cuyos principios son la xenofobia, la intolerancia y el racismo) se mostraron a sí mismo como víctimas, cuando emprendían por debajo su verdadera naturaleza de victimarios.

Luego pusieron en funcionamiento la tercera etapa de su plan: La justicia. El fiscal Mazzuchi actúa de oficio a partir de la nota de la Voz del Interior y dice a la radio Cadena 3 en el primer allanamiento “Se trataría de una secta” describiendo, en un descuido, el verdadero crimen del que se quería acusar a Mehir.

Las tres etapas sincronizadas del plan siniestro estaban en acción, poder político, poder mediático y parte del poder judicial de Carlos Paz comenzaron su cruzada neofascista. Consiguieron traer mediante la acción de un abogado aliado de Rosario a 3 mujeres y hacerlas declarar (a posteriori del accionar judicial) forzando las denuncias y declarando una andanada de allanamientos de proporciones épicas.

Detuvieron a Miriam Macías 40 días en la cárcel y durante más de 20 días ni siquiera le tomaron declaración indagatoria cuando el plazo máximo procesal es de 48 hs. Por supuesto su libertad fue ordenada por el Fiscal Marchetti en lugar del titular actuante en la causa Mazzuchi que quién sabe hasta cuándo hubiese extendido el vejamen.

Las denuncias de las mujeres que acusaron a Mehir no tenían pruebas ni indicios de utilización de violencia en el supuesto abuso: nunca fueron confinadas a estar encerradas por el titulado manipulador, ni tampoco a quedarse en un lugar fijo, ni tampoco había una línea temporal real, pasaban meses entre un vínculo y otro. ¿Entonces? “Persuasión coercitiva”. Un eufemismo para el básico y a-científico “lavado de cerebros”.

Siguió a eso la partida de Villa Carlos Paz de Mehir. El agente fiscal llevó adelante 60 allanamientos en casas de familias hasta con niños presentes. Luego, persecuciones en autos, llamados intimidatorios, teléfonos intervenidos, robos, amenazas telefónicas y agresiones físicas. Todo esto fue documentado y radicadas las denuncias en la fiscalía correspondiente.

Por supuesto Sergio Carreras no hizo ninguna nota al respecto. La violencia de sus socios de la muerte se ejerció ante su atenta mirada y su velada aprobación cuando, hay que aclarar, tiene más acceso al expediente judicial que los abogados defensores y no hay para él secretos el sumario.

Sin embargo podríamos decir que el prejuicio y la intolerancia encarnó en no más de dos funcionarios de la justicia de Villa Carlos Paz y no en todo el Poder Judicial, en no más que un puñado de periodistas haciendo su negocio, y en un poder político que más que legista solo fue mancillador de principios constitucionales e internacionales.

En este contexto se le pedía a Mehir venir a dar declaración. Era como pedirle a un judío que vaya a prestar declaración ante Hitler asegurándole todas sus garantías. Era a todas luces obvio que presentarse a declarar era quedar a merced de los poderes persecutorios de la policía mental.

Una vez que se presentara se lo encarcelaría al menos para ejemplificar que pensar, creer, decir son verbos que tienen que ser autorizados. Ese era su plan, un plan que no pudieron llevar a cabo.

La inconstitucionalidad de la ley antisectas sigue siendo tratada y ya hay una declaración del INADI que da cuenta de la discriminación y la xenofobia que el texto de la misma tiene en sus entrañas, habiendo desoído las autoridades provinciales una advertencia anterior de la entidad.

La tipificación del delito de “secta” o “lavado de cerebros” o su más moderno eufemismo “Persuasión coercitiva” no está siquiera en la agenda nacional para tratarse.

Tal es su grado de a-cientificismo y fantasía que ningún grupo psicológico del mundo toma en serio esta tipificación, ni lo considera posible fuera de las condiciones de la tortura física (ver para muestra la declaración al respecto de la APA, Asociación Psiquiatría Americana).

El único “delito” que cometió Mehir fue el de ser un libre pensador.  Ser un hombre que se animó a pensarlo todo, a abrir las puertas de la libertad para sus alumnos y amigos. Y por eso fue perseguido.

Los perseguidores, neo inquisidores fascistas, todavía siguen creyendo que pueden encarcelar una idea. Que pueden matar o encarcelar un sueño. De más está decir que no lo han logrado ni lo lograrán jamás.

La absoluta inocencia del Maestro Mehir de los cargos de que se lo acusa, ya sean los insólitos cargos en la justicia o de la cantidad de infamias vertidas por “La Voz del Interior” es algo que nos consta y le consta a todos aquellos que hayan estado en su cercanía.

Declararse libre no es fácil, siempre se invierte el principio de culpabilidad sobre los libre pensadores son “culpables hasta que demuestren lo contrario” y la historia da testimonio de esto. El Maestro lo sabía, siempre supo de la posibilidad de esta virulenta persecución ideológica, de estos afectados manipuladores políticos y mediáticos, que con un plumazo roban la vida y el honor de las personas sin que medie ninguna represalia para ellos. Siempre lo supo y aun así siempre amó más la libertad, amó más decir que callar.

Esta noticia tal vez lleve a algunos a la jactancia de la orfandad de los seguidores del maestro. A otros a la impotencia de no ver concretado su siniestro plan. Pero para los más se encenderá la llama de los corazones libres que con su ejemplo y enseñanza dejó un auténtico librepensador y las ideas jamás morirán sino que viven ardientemente para todos los que busquen saciar su sed de verdad en la escuela “El Cántaro”

Mehir, siempre vivo en nuestros corazones.

El Cántaro, 13/6/2014