¿Quién protege la verdad y la justicia?

Como discípula de la escuela de conocimiento El Cántaro considero que el sistema cultural actual de la época presentan graves confusiones respecto del verdadero significado de las escuelas de conocimiento y amplias dificultades para discernir entre éstas y una secta destructiva, entre un líder sectario criminal y un verdadero Maestro de conocimiento.

Agrupaciones que pretenden ayudar a las víctimas de sectas destructivas y finalmente ser los héroes de la película al rescatar y reprogramar a las víctimas del supuesto “lavado de cerebro” de las sectas, como la Red de Apoyo a las Víctimas de las Sectas (RAVICS) de la que forma parte el Sr. Abogado Navarro o la persecución antisectaria sobre todo grupo neoreligioso y filosófico que realiza el Sr. Silleta y el diario La Voz del Interior, realizan definiciones demasiado deterministas, cerradas y nada objetivas en las que no discriminan ni dan lugar a la existencia de verdaderos maestros, de sabios. En dichas definiciones encuadran a todo y a todos, lo verdadero y lo falso.

¿Consideran ustedes que puedan llegar a existir hombres con otro nivel de conocimiento? ¿Consideran que pueda existir otro ser con un nivel de conocimiento más elevado que el del común de la gente? Si no es así, entonces partimos de puntos de vista diferentes. Y además pregunto a todos los ciudadanos y a todo el sistema judicial que antes de saber y corroborar la verdad, prejuzgan y levantan el dedo acusador que dictamina la sentencia ¿consideraron en lo más íntimo de sus conciencias que tal vez podían estar cometiendo un error?

Dado que el comportamiento y las características de un ser semejante, no son conocidas ni han podido ser registradas ni catalogadas en la estructurada y cristalizada cultura occidental actual, nadie podría encasillar a semejante individuo en ninguno de sus retorcidos conceptos ordinarios.

Según las definiciones de RAVICS, todo aquel que quepa en algunas o todas las características de lo que para dicho organismo es un “maestro”, queda definido como un enfermo megalómano autoritario con un “trastorno antisocial de la personalidad” y un “trastorno de esquizofrenia paranoide” que sufre de fantasías y alucinaciones mentales, y que destruye y se aprovecha de otros seres para su propia autoafirmación. Y si creer que el guía espiritual es mediador de lo divino, si depositar la fe en él, aceptando su superioridad espiritual por encima de la mía, si permitir que él me ayude a eliminar mis defectos, si además creer y aceptar esto con todo agrado, es estar “coercionada psicológicamente” y me sirve para ser más buena, humanitaria y amorosa, entonces bienvenido sea, me encanta pertenecer a esto a lo que ustedes llaman “secta destructiva” y que para nosotros es una escuela de conocimiento. Si vamos a ser condenados por esto, ¿dónde está presente aquí la libertad de culto?

Para este organismo, pertenecer a una secta destructiva es pertenecer a cualquier otra religión o agrupación filosófica que no sea la católica apostólica romana, encuadran aquí también a los verdaderos sabios y las escuelas de conocimiento. Pero no se aflijan, el problema es que no saben ni conocen qué es una escuela de conocimiento y qué es un verdadero maestro.

Hablar y referirse a un Maestro y a una Escuela de Conocimiento en este sentido, es como haber arrancado forzosamente el espíritu del cuerpo y describir el cuerpo en proceso de putrefacción. Es allanarlo todo y denigrar el nombre de un ciudadano honesto, noble, altruista y humanitario que vive para el conocimiento.

Sépanlo bien, el grupo religioso, filosófico, filantrópico, multidisciplinario y educativo al que pertenezco es una Escuela de Conocimiento y no una secta destructiva como quieren definirla. Fue creada por el Sr. Mario Indij, quien para sus discípulos y para muchos de sus ex-discípulos que aún lo siguen recordando con mucho cariño, es un verdadero Maestro de sabiduría, noble y honesto. Su trabajo consistió en la recopilación, durante más de 40 años, de textos sagrados de todas las religiones que han emanado los diferentes profetas a lo largo de todos los tiempos, y la transmisión del espíritu que conlleva la unión de todas ellas al que llamó Espíritu del Aguador, es decir el Espíritu de esta nueva era.

Durante toda su vida y bajo diferentes contextos transmitió esta enseñanza, la cual pueden a grandes rasgos visar y disfrutar en las revistas Ecos de la Leyenda, difundida en toda ciudad de Córdoba y Villa Carlos Paz.

Una Escuela de Conocimiento, está incluida en la sociedad, su objetivo fundamental es formar hombres y mujeres capaces de integrar una sociedad más sana, armónica, equilibrada y sobre todo humanitaria.

Una Escuela fomenta un contacto más comprensivo con el entorno social favoreciendo además la integración del núcleo familiar, estimulando las uniones estables y la responsabilidad por los hijos. Sus miembros son instruidos para desempeñarse correctamente en la vida con responsabilidad y capacidad para afrontar las dificultades.

Mientras que una secta destructiva destruye la personalidad en pos de la destrucción, una Escuela de Conocimiento elimina los malos aspectos de la personalidad como pensamientos patógenos o incorrectos, autofrustrantes, emociones negativas, hábitos autodestructivos, etc.

Por otro lado provee todas las condiciones necesarias para el verdadero desarrollo armónico del ser. Existen salas de conferencias, dojos para el entrenamiento físico, teatro para plasmar las creaciones artísticas objetivas creadas en los talleres de música y teatro, salas de estudio para las diferentes ciencias y disciplinas, bibliotecas, talleres de pintura y escultura, etc.

La intimidad de los individuos y el respeto por los lazos consanguíneos son de la mayor importancia. Se considera que un hombre debe primeramente lograr ordenar en forma armónica su propia familia para poder relacionarse convenientemente con otras personas.

Tampoco es verdad la existencia de coerción psicológica como se quiere demostrar. Coerción psicológica significa “estar psicológicamente obligado a algo”, o “psicológicamente convencido de algo” que va en contra de lo que piensa o siente ese individuo o lo que le dicta su propia conciencia regida por los principios que lo constituyen.

Coerción psicológica parece ser la palabra que quieren hacer sentar muy bien en la causa abierta por abuso sexual hacia el Maestro Mehir, para poder encarcelarlo y así poder asesinarlo, tres mujeres descaradas de bajo nivel moral que no comprendieron correctamente la enseñanza del Maestro, y así se llenaron de odio y resentimiento. Ahora pasan a ser las pobres víctimas abusadas sexualmente por coerción psicológica.

Ahora bien, mediante un simple peritaje psicológico podría determinarse si los miembros de la Escuela El Cántaro están sometidos a una coerción psicológica, sin dar tantas vueltas. ¿Piensan igualmente que las manifestaciones fisiológicas, intelectuales y psíquicas de una persona que se encuentra bajo coerción psicológica serían sanas y normales? Invito por esta misma razón al fiscal Mazzuchi y a todos sus colaboradores a que realicen una investigación a fondo sobre el estado íntegro de cada uno de los miembros de la escuela El Cántaro, y determinen si están desequilibrados psicológicamente o no, si sufren de enfermedades tanto físicas como psicológicas o no, si están dormidos, caminando como zombis o son personas naturalmente activas, si tienen dificultades para relacionarse con la gente, si están continuamente perturbados, si tienen deseos suicidas, si son capaces de tomar decisiones por sí mismos, si sufren de alucinaciones o delirios, si presentan deterioro intelectual o son capaces de pensar por sí mismos y dar sus propias repuestas, o si en lugar de eso, tienen ánimos de vida, de verdadera libertad, son entusiastas, trabajan para ser personas al servicio de la humanidad, si hacen obras de caridad, si son amables, respetuosos, si intentan hacer el bien y aportar elementos favorables para el desarrollo y bienestar de la cultura… pero no, seguramente todo eso no lo investigaron. En lo que sí se esfuerzan sobrehumanamente es en rasguñar alguna prueba a favor de las acusaciones de donde sea y como sea.

¿Coerción psicológica sobre estas tres mujeres, le llaman al hecho de haber tenido relaciones sexuales con un hombre infinidad de veces, trasladándose ellas mismas por su propia voluntad al lugar de la cita y luego continuar su vida sonrientemente y feliz, como todos veíamos a diario, y luego ¡zaz! un buen día, se despertaron y dijeron ¡hey! esperen, eso era abuso sexual… “¡Se aprovecharon de mí!”…

Creo que estas tres mujeres cambian continuamente a los principios morales que les conviene y su palabra no es digna de confiar, mucho menos cuando estamos hablando de que comprobar una farsa como ésta, podría llevar a un hombre a la cárcel.

Ustedes Sres. Jueces y fiscales de turno, ¿están tomando conciencia de la gravedad de este asunto? ¿De lo grave que sería emitir este juicio equivocadamente? ¿Ustedes son conscientes de que nos es muy claro a todos que no se trata de comprobar la existencia o no de un abuso sexual, porque de otro modo la causa ya se hubiera caído por falta de pruebas, sino que se trata de una persecución ideológica detrás de la que hay mucha gente resentida, que está tratando de encontrar pruebas para lograr su cometido?

Ya se realizaron 18 allanamientos supuestamente legales y otros tantos encubiertos en forma de robos para intentar adornar la acusación falsa por abuso sexual con pruebas, pruebas que van a tener que inventar porque hasta ahora no las han encontrado ni las van a encontrar, porque no existen, somos gente sana y honesta.

Por el mal procedimiento que tuvieron hasta el momento, dudo que realmente tomen conciencia de este hecho y se hayan cuestionado cosa alguna. Y dudo también de quien elige, quien pone a cargo y quien controla a los representantes de la justicia en la ciudad de Villa Carlos Paz, me refiero al fiscal Mazzuchi y a su séquito inadmisible de empleados e investigadores.

Como ciudadana es intolerable para mí que la justicia proceda de este modo, siempre pensé, tal vez ingenuamente, que la justicia era “justa”, era lógica y era ética, que en sus procedimientos uno podía reconocer la luz de la inteligencia y sinceramente no he podido observar en este caso ni una pizca de eso.

Sres. Jueces de la fiscalía superior de Córdoba, exigimos que se nos dé inmediatamente una respuesta clara y justa en las acciones. No queremos ser más víctimas de este manoseo y de este vulgar e infame procedimiento judicial.

Desde las sufridas acusaciones, calumnias e injurias solo hemos recibido un allanamiento tras otro, 18 repito para ser exactos, y luego robos en nuestros hogares. Nuestras familias están continuamente perseguidas en todo momento del día. Quienes nos persiguen se hacen presentes incluso cuando las madres llevan a la escuela o al jardín a sus hijos, nuestros maridos también son perseguidos en los trabajos, patrulleros en cumpleaños de niños, nuestros teléfonos personales han sido intervenidos, nos roban continuamente todo tipo de papeles, computadoras y celulares, para ver de qué otra forma nos incriminan. ¿Podemos creer que la policía nos protege? ¿A nosotros entonces, quién nos resguarda de todo esto, quien nos protege verdaderamente?

Sres. Jueces, demuéstrennos que la verdad y la justicia existen, que se puede confiar en la justicia de este país, que ustedes son los verdaderos representantes de la justicia, que son ustedes los que deben impartir la verdadera justicia y no son otros, demuéstrennos que estamos orgullosos de vivir en democracia.

Espero que realmente hayan sido elegidos por la voluntad de Dios y no por un poder corrupto y degenerado que solo persigue fines egoicos, al que no le interesa la verdad y la justicia. Demuéstrenlo por el bien de todos los ciudadanos de la república Argentina.

 Una discípula con “lavado de cerebro”.