Una voluntad inquebrantable

Cierto grupo de gente quiso hacernos la vida más difícil, pero lejos de lograrlo, esto sirvió de peso para fortalecer el músculo. Escucho sus voces, y escucho siempre las mismas preguntas, hasta se podría armar un catálogo, como típicas “preguntas frecuentes” de cualquier sitio web. Así de estereotipados y predecibles son sus voces, el susurro de la inteligencia de fatalidad.

Se refieren a sexo y dinero, las dos variables que la humanidad común no puede trascender, como si fueran la única preocupación que tienen quienes testimonian en contra y como si fueran las únicas opciones que tenemos como seres humanos.

Nos critican por pagar la enseñanza, cuando cualquier profesor de cualquier disciplina cobra mucho más. Yo pagué por mi adiestramiento y a decir verdad, por lo que aprendí y crecí como hombre, me salió muy barato. Fue muchísimo más lo que recibí. No hay cosas caras, en realidad es uno el que tiene la capacidad o no de generar dinero legítimamente. Tampoco se precisa demasiado, hay miles de millones de dólares dando vueltas en el mundo, y cada uno de nosotros solo precisa una pizca, una gota del océano.

Llegué a la Escuela siendo pobre económica y espiritualmente. En lo material, era un desamparado, sin orientación ni constancia. Hoy soy un hombre digno y próspero, mi familia vive bien y mi emprendimiento es exitoso, y sobre todo ético (no la farsa piratesca y estafadora que muchos le llaman “trabajo”).

Espiritualmente uno viene del mundo con heridas, traumas, viene de una sociedad que está en degradación -no hace falta ver más de 5 minutos de tv para ver el nivel-, también heridas de amor que no cicatrizaban, sufrimiento inútil, emociones negativas, etc. Mehir me enseñó lo que es la fortaleza para afrontar la realidad de uno mismo sin mentirse, y me dio todos los recursos para trascenderlos. Está luego en uno aplicarlos, desde luego.

Físicamente enfermaba todo el tiempo. Hoy digo: en 8 años, tuve dos resfríos, que duraron menos de 24 hs. Solo con vivir en un marco natural, alimentación correcta, estudiando la sombra del ser y luchando por trascenderla, haciendo arte diariamente, vigilando las emociones negativas, y haciendo un arte marcial excelso: el Lienchi. No olviden, somos artistas marciales.

“Pero tiene muchos hijos” dicen… tener hijos no es un delito. Art. 19 de la Constitución Nacional: Las acciones privadas de los hombres que de ningún modo ofendan al orden y a la moral pública, ni perjudiquen a un tercero, están sólo reservadas a Dios, y exentas de la autoridad de los magistrados. Ningún habitante de la Nación será obligado a hacer lo que no manda la ley, ni privado de lo que ella no prohíbe.

“Pero pagas” dicen… Yo digo, vos pagás por cigarrillos, por Direct TV, un alquiler en una ciudad, que sale el triple de lo que sale aquí al pie de la montaña, al final tu modo de vida cuesta más que el que llevo…

“Pero es un abusador” dicen… te puedo asegurar que si llegó a estar con alguna mujer lo que menos hubo fue abuso, y lo que más hubo fue como la amorosa carta de Martina… (N.R. El hombre que ama a las mujeres).

“Pero te aleja de la familia, ¡yo tengo a mi hijo adentro!” Te digo… cada cual siempre fue libre de ir y venir, siempre hubo un movimiento natural; yo antes tenía un vínculo patológico con mis familiares y nos detestábamos. Con la enseñanza, aprendí a amarlos realmente, y a ayudarlos en lo que precisen. Hoy puedo decir que nos amamos mutuamente, fraternalmente.

“¡Pero te lavan el cerebro!”… mirá… somos profesionales, egresados de universidades, empresarios exitosos… no somos nenes de pecho, somos artistas marciales que entrenamos diariamente, y si estudiar todos los días las sabidurías más excelsas de la historia de la humanidad es lavar el cerebro… bienvenido sea… ¿La otra opción es leer el diario? Da risa…

“Pero…” y así los peros son contados con los dedos de la mano. A ver… que más dicen…

La verdad que sus argumentos son tan endebles, su inteligencia de fatalidad tan medible y predecible… Hasta critican si llevo barba, si uso notebook o el color de mi remera, ¡Qué pavadas por Dios! Ya a esta altura, hasta me río…

Pensar que eligen ver eso a ver todo el caudal de enseñanza al cual Mehir se dedicó absolutamente todos los días desde que lo conocí ¡y mucho más! No paró un solo día de enseñar y ayudar, mediodía y noche, a quien lo necesite. Los 365 del año, siempre dio el presente. Todos los días al pie del cañón, estudiando, entrenando, perfeccionando su arte en la guitarra, para luego no hablar de la boca para afuera, sino que lo que él enseñó, primero lo hace carne, lo practica.

Creo que ya es tiempo de que esta gente que está molestando, vuelva a sus asuntos mundanos, y nos deje en paz, nunca quisimos molestar a nadie ni llamar la atención, hacemos “la nuestra” entrenando en la montaña y respirando aire puro; y elijo conscientemente eso un millón de veces, a todas las insensateces que nombran quienes nos acusan, insensateces que se caen por falta de veracidad, de inteligencia, y de algo que poseemos impreso en cada célula de nuestro ser: una voluntad inquebrantable.